VISITA, Relato basado en experiencias reales

VISITA

Relato basado en experiencias reales de Juan Cahua
escrito y adaptado por Eduardo Liñán

Tendría unos 8 años cuando me levanté muy temprano en la mañana. Era domingo así que mis padres aun estaban dormidos para cuando me dirigí al refrigerador, me serví cereal y leche. Encendí la televisión y en ese tiempo aun pasaban a Chabelo. Luego de terminar y aburrido por que no había nada en la programación decidí salirme a jugar a la calle con mi balón. A esas horas la cuadra estaba completamente sola y estaba yo y mi pelota la cual rebotaba en una pared frente a mi casa.

En eso vi a alguien que se asomaba por la calle de lado contrario, era una persona que al principio no distinguí; pero luego de un rato esta comenzó a caminar hacia donde yo estaba. Era extraño porque traía una vestimenta algo elegante para la calle y para el día caluroso, que a pesar de ser temprano podía sentirse ya el bochorno. Conforme se acercaba, vi que traía la cabeza agachada, veía a sus pies y caminaba con lentitud, estando a un par de metros pude notar que era alguien familiar. Era mi tío José al que tenía tiempo de no verlo, vivía cerca y a menudo lo veía pasar y me saludaba o preguntaba por mi mamá. Venia caminando cabizbajo vestido con un traje negro, con la camisa almidonada y corbata, sus zapatos estaban lustrados y al pasar junto a mi me miro tristemente y dibujó una tenue sonrisa. Al verlo lo saludé; pero el ya iba un poco alejado y ni siquiera me contestó el saludo. Se alejó y dio vuelta en la esquina desapareciendo de mi vista. Seguí jugando y conforme paso el rato, comenzaron a llegar mis vecinos y se hicieron las retas.

Por ahí del medio día, me metí a la casa sediento y con hambre, mi mamá ya preparaba la comida; pero estaba sentada hablando por teléfono algo agobiada, en tanto “pellizcaba” un guiso ella colgó y me miró con tristeza, al preguntarle que sucedía lo que me dijo me dejó helado:

–Es tu tío José, ha muerto, estuvo muy enfermo y no se recuperó. Murió el viernes, hoy lo velan.

Sin dar crédito a lo que escuchaba y pensando en que tenía unas horas de verlo, tembloroso le conté a mi mamá que lo había visto, y se molestó conmigo por decir esas cosas. Esa misma tarde fuimos a su velorio, yo aún con la duda me acerqué al féretro y pude ver la cara pálida y los algodones puestos en sus narices, se veía igual que cuando lo vi por la mañana, mismo traje, misma corbata y misma camisa. No quise pensar mas y no le conté a nadie más pensando que quizás se burlarían o me reprenderían. Lo cierto es que lo vi y siento escalofríos de solo recordarlo.

Derechos de contenido reservados 2017 © Eduardo Liñán. https://www.facebook.com/elrincondelmastuerzo/

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *