Vibora – Relato real de miedo

VIBORA (#394 – 01/07/2017)
Relato basado en sucesos reales, contado por Javier Faustino
Escrito y Adaptado por Eduardo Liñán.

Esta es una anécdota que le ocurrió a mi bisabuelo alrededor de los años 50s en un pueblo rural llamado San José del Tunal situado en Atlacomulco, Estado de México. Mi abuela me contó que en aquel tiempo mi abuelo empezó a cortejarla y al conocer a su padre (mi bisabuelo) supo que era un hombre bastante promiscuo y enamorado. Su carácter y su don de la palabra le había conseguido ser asediado por muchas mujeres y el correspondía siendo complaciente con ellas de tal suerte que tenía a muchas queridas dispuestas a entregarle su amor.

Sin embargo la suerte no le duró mucho tiempo, al paso de los años llegó a vivir una mujer en la cuartería donde mis bisabuelos vivían, justo debajo de su casa. El hombre no perdió la oportunidad de cortejar a esa dama que resultó ser muy atrayente para él. A pesar de conocerla poco, fueron varias ocasiones que la llegó a cortejar, sin importar que la bisabuela y sus hijos se dieran cuenta de su desfachatez y cinismo.

Los chismes y los rumores llegaron a oídos de la familia sobre la identidad de la mujer, se decía que practicaba la brujería y que por las noches salía de su casa convertida en una enorme ave que surcaba los cielos del pueblo. Cosa que jamás nadie pudo comprobar. La mujer tenía una belleza notable a pesar de estar entrada en años su cuerpo y su andar eran la envidia de muchas jovencitas del pueblo y los hombres no perdían oportunidad de admirarla. Sin embargo ella le hacía caso únicamente al bisabuelo que por alguna extraña razón la defendía y la adoraba sin importar lo que dijera la gente, ya que él era un hombre ya mayor, mucho mayor que ella.

Cierto día el bisabuelo se encontraba solo en la casa y la lujuria asaltó sus pensamientos decidiendo ir con su “novia” y envolverla para que tuviera sexo con él, cosa que hasta el momento no había sido posible; pero la deseaba, así que fue a su casa y estuvieron un buen rato ahí, hasta que la mujer le propuso ir a caminar a la orilla de un riachuelo cercano, lejos de los chismes y las miradas indiscretas. Así lo hicieron. El salió primero, la esperó en una vereda por un rato hasta que ella llego después. Se fueron gustosos tomados de la mano y dándose algunos besos por el camino, cuando por fin llegaron al rio, la mujer se desnudó ante la mirada lasciva del bisabuelo y miró con deleite como aquella deliciosa mujer se introducía al agua para refrescarse. Sin pensarlo se despojó de la ropa de igual manera y se metió a nadar con ella.

Aquello fue una grata experiencia. Mientras disfrutaban del chapuzón entre besos y caricias el bisabuelo por fin pudo tomar a la mujer y hacerla suya. Después de tener sexo en el rio, él de inmediato perdió el interés en la mujer y decidió irse de su lado para volver a su casa. Las protestas y los ruegos por parte de ella no se hicieron esperar, le pidió encarecidamente que se quedara y que le respondiera como hombre al haberse entregado a él, había adquirido un compromiso con ella, mismo que el bisabuelo no estaba dispuesto a cumplir, ya había conseguido lo que tanto deseaba ahora era tiempo de marcharse.

La mujer encolerizada salió del agua desnuda y se interpuso en el camino del viejo, de los ruegos pasaron a las exigencias y a los insultos, El acostumbrado a esto le dio un bofetón y esta cayó al piso. El odio y la decepción hicieron que se levantara y lo comenzara a maldecir de formas extrañas, además de propinarle golpes y rasguños. Esto preocupó al viejo que, sabiendo lo que decían de la mujer se preocupó que fuera impertinente o le hiciera algo malo a él o a su familia, así que le siguió el juego y le dijo que se quedaría.

Aun con la furia en la sangre la mujer empezó a vestirse y en un descuido el bisabuelo la tomó por el cuello y comenzó a ahorcarla; el miedo, el coraje y el instinto asesino del viejo hicieron la labor de tomar la vida de esa mujer que intentaba zafarse de las manos de su verdugo sin éxito, perdió la conciencia y con ello la vida. El viejo la dejó tendida en medio de los matorrales con una mueca horrible en su rostro.

Viendo la atrocidad que había cometido, salió corriendo hasta llegar a su casa y nervioso tomó una gran cantidad de alcohol, observando a su alrededor y temiendo alguien lo hubiera visto. Así pasó la noche en medio de visiones de cárcel y las apariciones imaginarias de la muerta, producto de la borrachera. Se quedó dormido y al despertar de inmediato el torrente de recuerdos de su crimen lo invadió. Sin poder soportarlo, sucumbió ante su conciencia y el temor de que lo descubrieran y salió rumbo al paraje donde había dejado a la mujer, debía desaparecer el cuerpo y borrar su crimen en tanto hacia tiempo para huir.

Al llegar al lugar del crimen, vio con extrañeza que el cadáver no estaba donde lo había colocado, sintió miedo de pensar que ya lo habían descubierto, sin embargo vio unos rastros que lo condujeron a donde estaba una ropa tirada, era el vestido y las pertenencias de la mujer, debajo del vestido estaban las medias y los zapatos, la ropa interior y algunas otras cosas; pero del cadáver nada. Al levantar la ropa, sintió un temor profundo al ver algo que rebasó toda su lógica y entendimiento. Había unos despojos, eran los restos de piel de una persona que estaba perfectamente acomodada dentro del vestido, era como un traje de piel que había servido de cascaron para una persona. En medio de esa piel se movía algo con lentitud y al acercase más para distinguir sintió escalofríos y un golpe de aire caliente en su rostro al ver que se trataba de una enorme serpiente que se desenroscaba para salir por el lado de donde había estado la cabeza que ahora era un pedazo de piel con pelos negros.

Sin poder creer lo que sus ojos veían, el viejo salió corriendo con el alma en un hilo al ver el horrible hallazgo. Al llegar a su casa, sudando a mares y aterrado, cerró todas las puertas y ventanas y se enclaustró en su cuarto. Temblando y sosteniendo firmemente un rosario empezó a rezar. Su familia al ver este comportamiento extraño le preguntó lo que tenía. Y este empezó a contarles la extraña historia, de su desliz, del crimen y lo que encontró en el riachuelo. Los familiares sin poder creer lo que decían lo tildaron de loco y alcoholico; pero al paso de los días la ansiedad por el miedo y lo que parecían ser cosas que solo él veía a su alrededor hicieron que comenzaran a creer en su historia. Además la que había sido amante del viejo ya no vivía más debajo de su casa, había desaparecido repentinamente y la gente decía que se había fugado con algún amante de un pueblo vecino, dejando todas sus pertenencias. Nadie supo la verdad.

El bisabuelo nunca fue el mismo después de contar esa extraña historia, su vida dio un giro y fue gobernado hasta ya entrado en la vejez por visiones horribles y pesadillas que resultaban ser bastante reales , a tal grado que amanecía con golpes y rasguños que se producían de la nada. Algo lo atormentaba día y noche hasta que una madrugada sufrió un infarto, muriendo en medio de dolor y de miedo al ver que “seres obscuros” habían ido por el para atormentarlo en el infierno. Nunca se supo la verdad, solo él y eso lo llevo a la tumba, Murió a los 86 años, en medio de terribles dolores y enfermo.

 

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3 pensamientos sobre “Vibora – Relato real de miedo”

  1. wow muy increible el mundo he de cambiar para ir a un futuro ideal en donde no reine el mal lo hare con decision un mundo lleno de esplandor es mi ilusion con temor iba mi corazon sin poder un futuro esperar sin pensar ningun aliento me podria animar pero un dia te conoci y encontre motivo para vivir rotando en mi un anhelo el mundo he de cambiar quiero ver que podra llegar un nuevo amanecer pues a tu lado se que mi futuro no es obscuro cambiare pue hoy se que lo lograre junto ami lado vas a estar abre tus als ven un mundo donde reine el bien hay que lograr eso es una cancion de inuyasha

  2. Ese tipo de hombres como el de esta historia real pululan por el mundo. Son hijos y nietos de la canalla ( una crianza sin principios morales ) Yo he tenido amigas que por ignorancia se han enrolado en las filas de la brujeria, muy lindas y deseables ellas, pero yo sabia que mi misión era aconsejarlas para bien apartando de mi mente los deseos carnales.

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