Relatos de maldicion + misterio

El Niño del Mezquital
Hace ya algunos años contaba mi abuelo paterno el señor Julio Gámez, cuando todos nos reuníamos en círculo a escuchar sus historias y leyendas fantásticas, que en el camino a Río Grande, partiendo claro de mi querido San Lorenzo sucedió la siguiente historia de terror. Cuentan los que saben que en mi Comunidad, un hombre de edad madura, había discutido con su santa progenitora al calor de las copas, que incluso ya briago, le faltó al respeto a la dulce viejecita y la causa de las trifulcas era solo porque, la buena madre se negaba a dejarlo salir, pues ya estaba obscureciendo, y según nos contaba el abuelo, la gente se dormía muy temprano pues otro día iniciaban sus labores cotidianas antes de salir el sol y como él decía uno de sus refranes favoritos: “SI QUIERES DINERO Y FAMA, QUE NO TE ALCANCE EL SOL EN LA CAMA”.


Total que en la terquedad y empecinado por el aguardiente el necio y desobediente hijo, se negó a escuchar los ruegos de su madre, y echando maldiciones y todo furico y encolerizado se dirigió al entonces Pueblo de Río Grande, por lo que cogió el camino principal de San Lorenzo lo que es hoy la calle Alfonso Medina y lógico la noche le alcanzo en el camino, y como aún continuaba bajo los influjos del alcohol, nunca se percató de que una sombra negra iba detrás de su persona, al llegar a la altura de la estación de Ferrocarril, empezó a sentir cierto temor y la sensación de que algo lo seguía, un frío escalofriante recorría su cuerpo pero al girar la cabeza para percatarse, no veía a nadie, pero dicen que la sombra aparecía y desaparecía, por un momento el beodo quiso regresar pero el orgullo, el machismo de esa época se lo impidieron, claro también el enojo, después de pasar lo que hoy es la empresa Comby Lub existía un paraje de mezquites, por cierto muy denso, por lo que se ganó el nombre de Mezquital y para pasar esa parte solo existía una vereda muy angosta y larga, por lo que cruzarla de noche se tornaba tétrica y espeluznante, ayudada claro por lo negro de la noche.
Cuando el parroquiano llego a dicho paraje, y al adentrarse por la vereda (cabe mencionar que esta vereda era transitada de día para ahorrarse un tramo del camino y salir más rápido a lo que hoy es la CFE), empezó a escuchar el llanto lastimero de un bebe en la parte lateral izquierda del paraje por lo que lleno de miedo peor más de curiosidad se internó entre los mezquites y hiervas del lugar y al acercarse más y más observo un pequeño bulto blanco de donde provenía el llanto por lo que dedujo inmediatamente que se trataba de un bebe, y en efecto el llegar se percató de lo que había pensado y confirmo la presencia de un niño recién nacido, que seguía llorando desconsoladamente, un sentimiento de tristeza, ternura y coraje invadió al individuo al pensar en la persona sin alma que había abandonado a ese ser tan indefenso y se dispuso a recogerlo.
Al levantar y tener en sus brazos al niño su llanto pareció calmarse y empezó a dejar de llorar, el tipo contento descubrió el rostro delirante y descubrió un niño con un rostro hermosísimo que irradiaba mucha ternura, cuentan que en ese instante el pequeño dejo de llorar y le dirigió una mirada a su salvador, peor que cuando la persona que lo sostenía también lo observo, el niño esbozo una sonrisa diabólica y mostró su boca unos colmillos horrendos que se asemejaban a los del mismísimo diablo y para sorpresa del pobre individuo el niño hablo y le dijo: “YA TENGO LLENTES”, el pobre señor asustadísimo arrojo al niño o al engendro maligno al suelo y emprendió la pavorosa huida de regreso a San Lorenzo, dicen que no paro de correr hasta que llego a su hogar donde lo esperaba piadosa su pobre madre, entre lágrimas le pidió perdón por la ofensa, le contó todo lo que paso y le dijo que había sido un castigo de Dios por haberla ofendido, por lo que le prometió no volver a tomar nunca,
¡ASÍ QUE DE AHORA EN ADELANTE AMIGOS Y AMIGAS, PIENSEN BIEN ANTES DE OFENDER A SUS MADRES!

Chivozky Fernandez

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