Relato de Misterio – Caso cerrado

CASO CERRADO

(Relato de misterio)

La policía barcelonesa fue alertada a las dos y cuarenta minutos de la madrugada, de la noche del viernes.

Un vecino del edificio de un barrio cercano, les había telefoneado. Hacía tan sólo unos minutos había escuchado gritos y ruido de disparos.

El nuevo Inspector Jefe de policía, Antonio Gómez, llegó acompañado, apenas diez minutos después, de dos jóvenes agentes.

El vecino que les había llamado, ya les estaba esperando en la puertadel edificio. Rápidamente, el Inspector y los dos agentes, subieron hasta el segundo izquierda. Tocaron varias veces el timbre; pero nadie contestó, por lo que decidieron echar la puerta abajo.

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El hombre había asesinado a su mujer con dos disparos a quemarropa en el pecho, y luego se había suicidado pegándose un tiro en la sien.

El Inspector llamó a una ambulancia, para que se llevara ambos cuerpos al depósito de cadáveres para que les practicasen la autopsia. Caso cerrado.

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Casi una hora antes, a la una y cincuenta minutos de la madrugada, dos conocidos delincuentes entraron ayudados de una ganzúa en la vivienda ocupada por el exitoso industrial de mediana edad, y de su mujer.

Sin hacer ruido alguno, silenciosos como un gato, llegaron hasta el salón. Allí el matrimonio sin hijos estaba viendo la televisión.

-¡Quietos!

-¡Silencio, o disparamos! -dijeron los delincuentes apuntándoles con sendas pistolas. Juan Barceló y su mujer se quedaron paralizados por el miedo.

-¡Abra inmediatamente la caja fuerte, o les matamos al instante! -dijo uno de ellos, el que parecía el cabecilla.

Juan, totalmente aterrado y superado por las circunstancias, se dirigió mansamente hasta la caja fuerte, oculta detrás de un cuadro, y después de introducir la clave numérica, la abrió.

Rápidamente, los dos ladrones echaron los fajos de billetes de 500 €, dentro de una bolsa de basura negra, que uno de ellos llevaba guardada en un bolsillo de su cazadora de cuero.

Cuando vaciaron la caja fuerte de su contenido de dinero en efectivo, ordenaron al empresario que volviera a cerrarla, y que colocara el cuadro en su lugar.

Después, uno de los ladrones sujetó fuertemente al empresario, y el otro le pegó un tiro en la sien derecha. María Ramírez, la mujer, empezó a gritar y a llorar histéricamente, pidiendo que no la mataran.

El pistolero le disparó dos veces en medio del pecho. María murió al instante.

A continuación, el pistolero, que llevaba las manos enfundadas en unos finos guantes de cuero negro, depositó la culata de la pistola, a la que previamente habían borrado el número de serie, en la mano del empresario asesinado.

Luego, se dirigieron a la salida. Observaron que la luz del interior del edificio estaba apagada. No la encendieron.

Cerraron la puerta suavemente, y bajaron los dos pisos en completa oscuridad, a tientas, cogiéndose de la barandilla.

Ágilmente, en apenas dos minutos se encontraron en la calle cargados con su valioso botín. Fueron hasta un coche estacionado frente al moderno edificio, se subieron a él, arrancaron, y velozmente desaparecieron en la oscuridad de la noche. Nadie, ningún vecino, los había visto entrar ni salir del edificio.

© Francisco R. Delgado

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