Relato de mi Mamá

Este relato no es de miedo, si no que es una anécdota extraña que nos contó mi mamá.

Mi madre es la mejor persona del mundo, en serio ella siempre viendo por los demás antes que ella. Tiene 63 años (este año cumple los 64), ha sobrevivido muchas batallas en su vida (entre ellas un derrame cerebral) y aún así sigue en pie, y me ayuda con los muchos animales que viven en la casa.

Cuando yo tenía 7-8 años, nos atropellaron a ella y a mí (íbamos en la banqueta, y unos borrachos nos atropellaron), a mí no me pasó nada grave (gracias a que ella se interpuso entre mi cuerpo y la camioneta, si no yo hubiera muerto), pero a ella si; costillas quebradas, una pierna quebrada
(le tuvieron que poner una placa y aún conserva la cicatriz de más de 20cms, de hecho esta pierna quedó más corta que la otra) y el otro muslo perforado (la herida era horrible, tenía un pozo en la pierna). Estuvo más de un mes en el hospital.

Mi madre nos contó que, una noche, mientras estaba en el hospital, ella se sentía muy mal, con mucho dolor. Se quejaba mucho y por equis razón no venia nadie (era de noche, creo que no se podían quedar familiares en la habitación o no sé por qué no había nadie) mi madre compartía la habitación con una señora a quien alguna operación le acababan de hacer.
Era tal el sufrimiento de mi mamá que esta señora se levanto de la cama a cómo pudo para ir a buscar a las enfermeras.

Mi madre cuenta que, mientras no estaba la señora, entró a la habitación un hombre vestido de blanco (ella pensó que era un médico), alto, muy alto y delgado, de cabello largo. El hombre era tan Delgado que se paró al lado de la cama en un lugar donde cualquier persona no podría pararse, y este “doctor” comenzó a hablarle (no recuerdo qué le dijo) y a acariciarle la cabeza. Mi madre comenzó a calmarse, su dolor a mitigarse, y ella comenzó a quedarse dormida.
Al cabo de unos minutos regresó la señora con quien compartía la habitación mi madre, junto con las enfermeras para ponerle medicamento a mi madre. Ella les dijo a las enfermeras que ya no le dolía, que había venido el doctor de guardia y que no sabía que había hecho pero ya no le dolía. Las enfermeras le dijeron que no había doctores en ese momento, que solo estaban ellas, que no había entrado nadie a la habitación.

Mi madre es muy creyente, lee la Biblia y reza, y ella cree que fue Dios o un ángel quien acudió a mitigar su dolor.

Escribo esto y se me llenan los ojos de lágrimas. Mi madre ha sufrido muchas cosas en su vida, es una verdadera guerrera, y si alguien merece las atenciones de un ser divino, es ella.

Gracias por leer. Es la primera vez que escribo, tengo un par de anécdotas extrañas que me han pasado a mi y al resto de mi familia. Después las contaré.

Saludos
Nelly Mcmanus

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