La procesión de los muertos

La procesión de los muertos

En el país de el salvador antes del día de los muertos que se lleva a cabo los 2 de noviembre sucede un hecho extraño poco común que acontece la noche antes que comience el día, es decir el primero de noviembre por la noche.

En los pueblo y lugares donde viven las personas que les dicen de campo pueden apreciarse y escucharse estas clase de historias que son contadas de generación en generación y causan temor desde los más pequeños hasta los más adultos. Porque ya sea coincidencias o juegos de la mente de las personas que afirman haber presenciado con sus propios ojos lo que relatan. Estas historias son afirmadas por varios que han dicho haberse topado con esto ya mencionado anteriormente.

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Una de las leyendas que pueden apreciarse se encuentra una muy singular llamada: La procesión de los muertos.

Un hombre que afirmaba ser un eséptico vivía en una cabaña que se encontraba cerca de un camino donde podían circular las carretas con ganados y mercadería pues era una una ruta muy transitada. El hombre cada noche se sentaba afuera de su cabaña a fumar sus puros creando un fuerte olor a tabaco, las personas que por casualidad cruzaban ese camino a esa hora no se extrañaban al sentir el olor a tabaco pues sabían que este hombre se quedaba a altas horas de la noche fuera ya que era muy poco la visibilidad por los árboles y la maleza le decían gritándole. “muy buenas noches don Pedro aun está contemplando la noche” a lo que él contestaba “desde acá en lo oscuro puedo observarlos y estar siempre atento a cualquier cosa hijo en estos días y en estos lugares es mejor mantenerse despierto y atento”.

Las personas tenían muchísimo respeto a este hombre pues era el que guiaba a los hombres en los cultivos y los eventos importantes del pueblo, y como cada noche se sentía el olor a tabaco sabían que se quedaba sentado en lo oscuro apreciando lo que traía la noche.

Todos le decían don Pedro no teme que una noche pueda ver algo algún espanto que lo asuste que lo perturbe mire que en estos lugares se dan muchos casos de gente que afirma haber visto muchísimas cosas como una mujer vestida de blanco, un padre que no tiene cabeza que vaga por las calles a altas horas de la noche, pueden ver una bestia un perro de un tamaño enorme negro con ojos rojos que ataca a las personas.

A lo que don Pedro siempre responde: “jajajajajajaja te diré algo hijo, en esta vida debe temérsele a los vivos que los muertesitos se quedan así muertos, las personas en estos días ya no saben de qué hablar y buscan llamar atención inventando muchas historias y las personas que las escuchan por su ignorancia las creen, en miedo solo existe en tu mente”
Las personas admiraban la valentía de este hombre y le contaban muchas historias a lo que el solo reía, un día una señora de muy avanzada edad estaba por contarles una historias a unos niños ellos habían hecho un circulo para escucharla. Don Pedro se acercó y a escuchar la historia a pesar de ser un escéptico le gustaba escucharlas.

La señora contó una historia acerca de una procesión de personas que pasaban una noche antes del día de los muertos cuenta que eran muchas personas que caminaban en silencio con velas negras y blancas todas con la cabeza viendo al suelo que según la leyenda son espíritus de las personas que no fueron visitadas jamás, personas que jamás tuvieron cristiana sepultura y fueron olvidadas por todos.

En su narración ella les dijo que ese día no puede haber nadie en el camino de esta procesión pues ellos podrían llevarse a alguien con ellos y hacer que sea olvidado por siempre uniéndose a ellos para siempre. los niños estaban muy asustados ante esta narración y don Pedro con un tono burlesco le dijo “madre no haga eso no les llene la cabeza con tonterías luego crecen con temor a sus mismas sombras. Yo me quedo cada noche fuera de mi cabaña y nunca he visto eso que usted menciona” ella respondió “no hay peor ciego que el que no quiera ver. Y te aseguro hijo mío el momento de cada cosa se llega no te preocupes muy pronto llegara el tuyo de poder ver y dejar su ceguera”.
El hombre la miro con disgusto y quedo pensativo pues esas palabras lo abrumaron y dejaron pensativo en su pensamiento se cuestionaba las palabras de aquella señora aunque decía no puede ser verdad.
Pasaron muchas lunas y finalmente el hombre olvido esas palabras la leyenda pasaron a ser solo eso para el otra leyenda de la cual reírse.

Una noche curiosamente era 1 de noviembre como de costumbre el se sentaba a fumar sus puros fuera de su cabaña cuando pudo presenciar luces y pasos que se acercaban por las veredas a lo que el dijo no era muy común eso diciéndose a sí mismo dijo creo que necesito que me acompañe mi amiga refiriéndose a una escopeta pudo ver que eran unas personas en una procesión a lo que el sin recordar la historia no tomo importancia y se sentó a mirar como pasaban podía notar que era muy extraño a pesar de ser muchas personas nadie hablaba era un silencio que perturbaba él podía sentir que podía cortar el ambiente con un cuchillo sintiendo un pesar muy extraño estaba perturbado y los miraba con cara de asustado cuando recordó las palabras de aquella anciana.

Al recordarlo se le enfrió el cuerpo la sangre se le congelo y ni siquiera el puro podía relajarlo ni calentarlo sentía que no podía moverse tenía mucho miedo sentía su corazón mucho más acelerado al ver que las velas se tornaban oscuras y la escena se veía grotesca muy perturbadora pero sobre todo aun siendo un escéptico no podía creer aun lo que veía frente a él. Pudieron haber pasado talvez solo 15 minutos pero a ese hombre se le hizo eterno el paso de la procesión ya cuando casi todos habían pasado noto que una mujer con un velo negro se salió de la formación y se dirigía hacia donde él estaba. No podía verle el rostro por la oscuridad de la noche y el velo negro a lo que solo pudo verla con mucho espanto ella se le acercó hasta donde él estaba y aun no sabiendo si eso que estaba frente a él era de este mundo o no se quitó el sombrero en respeto a una dama.
Él quería poder ver su cara pero no podía verla solo podía ver el velo negro no pudo hablar ni ella lo hizo en vez de eso ella le dio una vela el tembloroso moviendo apenas su brazo la tomo la mujer la soltó y lentamente se alejaba integrándose en la procesión el hombre cuando ya no vio nada entro a la casa con la vela encendida aun no creyendo lo que había visto apago la vela la coloco en la mesa junto a su cama y esa noche no podía conciliar el sueño pensando en lo mismo una y otra vez sin dejar de sentir el horror de ver aquella procesión cuando por fin logro dormir a las 4 de la madrugada soñó con la mujer que estuvo frente a él solo que en este sueño el velo negro se desvanecía, logrando ver poco a poco la cara de esta mujer lo que empezó como u mal sueño se convirtió en una pesadilla al poder ver la cara de la mujer y ver que no tenía ojos y eran solo cuencas vacías.

En ese momento el hombre despertó a las 6 am por desgracia para el hombre eso no había terminado aún. Al despertar sintió que su mente se destrozaba al ver que la vela que dejo en la mesa junto a su cama no estaba en lugar de eso se encontraba un hueso un hueso de un brazo humano.

Y de esta manera acabo Pedro el escéptico tomo su amiga la escopeta y sabiendo que ellos volverían por él se disparó en la cabeza terminando con su vida.

Cuentan que como él vivía solo se enteraron hasta mucho después de su muerte y su cuerpo fue enterrado por los hombres del pueblo que lo conocían y se encontró una nota una nota que el mismo pedro escribió antes de morir donde decía “esa procesión vendrá por mi esa mujer vendrá por mi y no puedo dejar me encuentren aquí “ al leer esa nota el miedo surgió en el pueblo su historia se supo y dicen que cada año el 1 de noviembre en la noche la misma procesión pasa en los pueblo los pocos que la han visto aseguran ver un hombre al final un hombre al cual identificaron como Pedro el escéptico.

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