EL PACTO Relato basado en las experiencias

EL PACTO

Relato basado en las experiencias de Mary Melchior
Escrito y Adaptado por Eduardo Liñán

Desde siempre he vivido en la delegación Coyoacán en una colonia llamada Adolfo Ruiz Cortínez. Desde que tengo uso de razón mi vida ha estado rodeada de cosas esotéricas, sobrenaturales y extrañas. Mi mamá siempre se dedicó a la brujería y era una mujer muy perceptiva. Ella “veia” cosas y actuaba en consecuencias, tenia “dones” que le permitían escuchar y ver cosas ocultas en la obscuridad que le revelaban secretos de las personas que la consultaban. Yo siempre veía esto y estaba involucrada en ayudarle. Cada que ella iba al mercado de Sonora a comprar su material y cosas para los trabajos, la acompañaba asi conocí un mundo de cosas que se ocupaban para atraer a la suerte, doblegar a una persona, separar o juntar parejas y otras tantas practicas que pudieran parecer irrisorias; pero que en la práctica suceden.


Conforme crecía mis ideas al respecto fueron cambiando y lo que me parecía normal dejó de serlo cuando ya estando de más edad. Se me ocurrió jugar a la Quija en mi casa en compañía de unas inquilinas que rentaban en la misma vecindad donde vivía y mis dos primos mayores. Se me hizo fácil sacar una vieja tabla que mi mamá usaba en sus sesiones de adivinación con ciertos clientes. Los primeros días todo parecía normal en tanto jugábamos, las preguntas y respuestas parecían fluir con el apuntador de la tabla y todos entre bromas y risas preguntábamos cosas absurdas en tanto la tabla “respondía”. La última vez que jugamos el ambiente se tornó raro y después de terminar la ansiedad nos gobernó a todos. Decidimos parar cada uno se retiro a sus casas, en tanto guardaba la tabla y me iba a acostar.

Serian las 3 de la mañana cuando sentí una sacudida en mis hombros intentando despertarme con desesperación y mencionando mi nombre. Al despertarme algo asustada pude notar que era mi mamá la que estaba ahí, su rostro tenía un gesto de preocupación y sus palabras reflejaban algo de furia. Enseguida que me paré y preguntarle qué sucedía, me tomo de los hombros apretándolos, me vio fijamente y me pregunto qué era lo que había hecho. Yo sin comprender de que estaba hablando le dije que no sabía qué y que por que estaba molesta.
“Acabo de ver una especie de ser obscuro en la casa, cuando lo confronte vi que era una mujer horrible de facciones deformes, con una maraña de cabellos alborotados que reflejaban locura, era una mezcla de ira y la energía que emanaba de este ente, es muy violenta y maligna, ahí anda por la sala, dime de una vez ¿Qué hiciste?…”
Sin poder entender lo que decía y preocupada por su regaño, le dije que había tomado su tabla y había estado jugando con las vecinas y mis primos. Enseguida de decirle esto me soltó y salió rápidamente de la habitación. Luego la escuche correr a alguien con unas groserías y ofensas horribles que hicieron que temblara, pensando en el castigo que iba a recibir. Después de esa noche no sucedió nada más y con el tiempo tuvimos que mudarnos de vecindad por razones que desconocía.

Mi mamá puso entonces un consultorio de quiromancia y trabajos de brujería allá por el Ajusco. Al principio todo transcurrió normal, los clientes habituales iban y venia. Aparentemente a mi mamá le iba bien ya que se le juntaba la gente. En este tiempo ella ya era una mujer con habilidades y conocimientos de lo que hacía muy amplios, aunque a mí me mantenía al margen de esto, no pude escapar siempre de las cosas extrañas que atraía. Cierta noche comencé a notar que sucedían cosas raras y por la madrugada me despertaban los ruidos raros de algo que andaba en el techo de la casa y rasguñaba con ruidos muy molestos. Casi siempre era en el cuarto de mi mamá. El ruido de los rasguños llego a ser tan evidente y molesto, que una noche mi mamá se levanto de su cama y salio corriendo de la casa. Antes de que le pudiera preguntar a donde iba ella con su mano me detuvo y me dijo que pasara o escuchara lo que fuera, no saliera por ningún motivo de la casa.

Luego de esto salió y se perdió entre las sombras de la noche. Después de algunos minutos regresó algo pálida y respirando trabajosamente. Se sentó en un sillón y me dijo que se había enfrentado a un Nahual. Mi mente y mi corazón comenzaron a colapsarse de miedo al escuchar tal afirmación. ¿Un Nahual? Para mi esos seres eran míticos y solo se les podía ver en los lugares remotos. Mi mamá comenzó a decirme que se había enfrentado a este ser y le pregunto qué era lo que quería. Ese ser obscuro le dijo a mi mamá que hacia todo lo posible para molestarnos e irnos de la casa. Ya que la presencia de ella, frenaba sus intenciones de robarse a los niños que vivían en el área donde estábamos. La intención era masacrarlos para tomar sus almas, eso era lo que hacían esos brujos malditos. Ofrecer las almas de los niños al señor de la tinieblas para obtener poder sobre las cosas. Mi mamá como era hábil con esos seres. Lo expulsó pero temía alguna represalia y esta llego tiempo después y me afecto a mí.

Comencé a tener una infección en la piel terrible que no se me quitaba con nada. Médicos, remedios y cosas extrañas que mi mamá me untaba para aliviarme sin éxito. Era horrible y doloroso a la vez esa enfermedad, el punto crítico llego cuando estuve delirando por la fiebre y veía a mi mamá haciéndome sus “curaciones”, pude ver como expulsaba a entes obscuros de mí, salían por los poros de mi piel y por las marcas de la infección cutánea que tenia. Era alucinante ver como vapores negros que salían de mi piel se materializaban en formas humanoides y se metían por las paredes asustados. Luego de eso, empecé a recuperarme gradualmente hasta que sané después de algún tiempo; pero las marcas en la piel eran pruebas de esa escalofriante experiencia. Por esa razón tuvimos que regresarnos a vivir con nuestra familia en Coyoacán.

Mi mamá llegó a un punto crítico en su vida y decidió abandonar sus prácticas ya que, después de que me afectaron a mí, no quiso seguir y al parecer sus suplicas fueron escuchadas, ya que en ese tiempo una familia de cristianos hicieron amistad con ella. De inmediato acepto su propuesta de convertirse al cristianismo y liberarse de todas esas prácticas de brujería que había realizado durante toda su vida. De alguna forma para convertirse tenía que escribir los pecados cometidos en una hoja como si fuera algún tipo de confesión, así que una noche tomó una máquina de escribir eléctrica y empezó a detallar su vida y obra en la brujería. Cuando redactaba sus obras, la maldita maquina fallaba una y otra vez, como si una fuerza impidiera que esta escribiera correctamente.

En ese momento que mi mamá intentaba sin éxito redactar una línea, yo estaba en mi cuarto intentando dormir, de algún modo empecé a tener pesadillas horribles y veía seres infernales que me tomaban de la piernas como queriéndome arrastrar a un pozo lleno de sangre y excremento. Cuando esto pasó sentí como una mano rasposa y fría me sacudía las piernas intentando despertarme de ese sueño horrible. Cuando abrí los ojos, frente a mi estaba la presencia horrible de algo negro, algo que no reflejaba la luz y que permanecía ahí sin decir nada. El silencio y el terror profundo que sentí al verlo fue interrumpido por una voz en mi cabeza que decía: “Jamás las dejaré ir, nunca serán felices…”

Luego de escuchar esto, aquello desaparecía ante mis ojos y desperté de un pesado sueño gritando como histérica, pidiendo la ayuda de mi mamá. En un rato la puerta se abría violentamente y era ella que me veía son asombro, algo la detuvo de ir a abrazarme por unos segundo, miraba hacia el piso con un rostro de miedo y preocupación. Después se vino junto a mí y me abrazó fuertemente en tanto yo me descargaba en llanto.

A la mañana siguiente, me contó lo de la máquina de escribir y me rebelo una escalofriante verdad. Cuando entró a mi cuarto pudo ver como un largo brazo negro me tomaba de las piernas y se ocultaba de nuevo en la obscuridad debajo de mi cama. En ese momento sentí que el piso se me movía y me quedé estática bebiendo un poco de jugo. En mi mente giraba la misma pregunta que me había hecho por años y que nunca fue respondida hasta ese día ¿Por qué nos pasaban estas cosas?

Luego de pensar esto y como si mi mamá intuyera que lo hacía se sentó frente a mí, le dio un sorbo a su café y me dijo que me daría esa respuesta:
“Tu tatarabuela, hizo un pacto con el demonio, pidiéndole poder, riqueza y clarividencia. Ella al parecer logró contactar al demonio y a cambio le entregó a todas las mujeres primogénitas de esta familia para ser portadoras de los acertados dones de clarividencia…”

Dones que teníamos mi mamá y ahora yo. Por esa razón el pacto no podía ser roto con solo convertirse al cristianismo. Era algo tan viejo y complejo que estábamos marcadas por el destino para ser al final de nuestra vida atormentadas o cosas peores por la ambición. Tengo temor, estos “dones” de clarividencia en mi ahora son más fuertes, puedo oler y ver a los muertos y demonios que rondan entre la obscuridad y las calles. Pero además de eso puedo ver seres de luz, ángeles y criaturas que habitan en lugares insospechados, puedo ver que están ahí, acechando o esperando el momento adecuado para soltar sus pestes sobre las personas. Pudiera parecer un mito o una situación fantástica; pero puedo asegurar que es real.

Si vas a copiar y pegar el relato menciona los créditos correspondientes de autor – relator y menciona la fuente donde lo tomaste: https://www.facebook.com/elrincondelmastuerzo/ . Eso me ayuda a seguir publicando. Gracias.

Derechos de contenido reservados 2017 © Eduardo Liñán.

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