Marcado – Relato basado en experiencias reales

MARCADO
Relato basado en experiencias reales de Lupita Puente
Escrito y Adaptado por Eduardo Liñán.
Hace algún tiempo fui invitada a una tornaboda en un ejido cerca de Cd. Valles llamado “El Pujal”. Al ser una fiesta “de Rancho” los invitados abarrotaban el lugar en medio de música y algarabía por celebrar la felicidad de la pareja de recién casados. El baile, la comida y la cerveza corrió a raudales durante el primer día de celebraciones. Desde muy temprano empezaron a llegar gentes en caballos, camionetas o a pie para felicitar a la pareja, en tanto empezaba la música de conjuntos de las cercanías que amenizaban la comida que era principalmente barbacoa y carnitas. Decenas de cartones de cerveza perfectamente acomodados en un techado sobrepuesto para albergar el “servicio de bebida” había sido colocado para tal fin, por lo que un par de hombres pusieron a enfriar en grandes hieleras las cervezas que acompañarían la comida. Poco a poco los invitados empezaron a tomar y cuando cayó la noche aquello era una romería. Como era habitual surgían rencillas entre algunos invitados por viejos rencores y aunado a los efectos de las cervezas , de pronto surgían para causar el caos en la fiesta que era controlado por otros invitados. En realidad no pasaba a mayores.

Seria de madrugada cuando me sentí algo cansada, la música de sonido seguía y muchos ya se habían retirado, solo quedaban familiares y conocidos, los cuales seguían tomando sin parar al calor de la plática y música de cantina que sonaba en un par de bocinas desvencijadas; pero con buen sonido. Dejé todo eso y me fui a acostar en tanto seguían las risotadas y la música estruendosa en el patio. Pasaron algunas horas y me desperté algo agobiada por algún mal sueño que no recordaba, me rodeada de obscuridad y silencio, en el cuarto, estaban mis familiares desperdigados en el piso dormidos en colchas y sábanas, me paré silenciosamente con cuidado de no pisar a nadie para salir al baño y me di cuenta que apenas clareaba, después de hacer mis necesidades, me asomé al patio y ver por qué estaba todo en silencio.
Había varias personas dormidas por todo el lugar, los borrachos que la pasaron tomando toda la noche estaban recostados sobre sus cabezas en una mesa y sosteniendo botellas vacías en sus manos, en total estado de inconsciencia, la música se había detenido y solo estaba el silencio, algo extraño porque en ese lugar a esas horas las aves y los ruidos del alba se dejaban escuchar desde muy temprano. Sin mediar más me regresé a dormir y esperar a que todos despertaran para seguir con la fiesta y almorzar algo delicioso, en eso pensaba cuando escuché algo detrás de mi, era como una risilla que surgía de entre el silencio, al voltear y ver de donde provenía ese ruido no vi nada y de nueva cuenta lo volví a escuchar, era una risa chillona algo inquietante que me puso en alerta.

Mi corazón dio un tumbo de pronto y sentí que la sangre se me helaba al tiempo que mi razonamiento hizo que sintiera un pánico horrible que me hizo temblar. Sobre una de las ramas de los arboles estaba trepada una anciana extraña con rostro horrible que tenia arrugas profundas en la piel y que se sonreía con una boca desprovista de dientes, de abundantes cabellos canosos apelmazados por la mugre y el tiempo. estaba acuclillada sobre la rama llevaba un grasiento vestido café lleno de manchas y muy viejo, no llevaba zapatos, en cambio se le podían ver que de entre sus dedos salían unas uñas amarillentas y gruesas que le daban un aspecto aun mas asqueroso, la mirada desquiciada aunado al sonido de la sonrisa morbosa y molesta. terminó por hacer que me quedara petrificada. Solamente estaba ahí observándola. Cuando por fin se movió, fue para señalar a uno de los cinco hombres ebrios que estaban tirados sobre la mesa, después de señalarlo, llevó su dedo a los labios e hizo un ademán para que guardara silencio.

Eso fue demasiado para mí, como pude di la media vuelta y salí corriendo gritando asustada al cuarto donde dormía. Enseguida mis familiares se despertaron, preguntaron que sucedía con preocupación. Les dije entre sollozos lo que había visto, a la anciana siniestra y a quien había señalado. Viéndose entre sí, no se sorprendieron por que intuía que sabían quien era esa anciana, sin embargo mostraron preocupación por los hombres borrachos y los comenzaron a meter para que durmieran la “mona” en el interior de la casa. Al tercer día que terminaron los festejos todos los invitados comenzaron a retirarse, el hombre al que la anciana había señalado se fue en antes que nosotros en una vieja “ranger” roja, se despidió agradeciendo las atenciones y bromeo con todos. No lo volvimos a ver. Luego de las habituales despedidas tomamos camino rumbo a Tampico y después de un rato de venir platicando en familia, aminoramos la velocidad por que el trafico iba a “vuelta de rueda”. Había ocurrido un accidente metros adelante, al pasar por el lugar del siniestro nos dimos cuenta que la ranger de aquel hombre estaba volcada y destrozada completamente a un lado del camino, había chocado contra un tráiler al invadir el carril contrario. En ese momento relacioné todo y no quise pensar en eso, aunque todos intuimos que la advertencia de la vieja, se había hecho realidad matando a aquel pobre hombre de una manera horrible.

Si vas a copiar y pegar el relato menciona los créditos correspondientes de autor – relator y menciona la fuente donde lo tomaste, eso me ayuda a seguir publicando. Gracias.
Derechos de contenido reservados 2017 © Eduardo Liñán.

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