Los Duendes

LOS DUENDES
Por Francisco Rodríguez

Maria contemplaba muy emocionada el pequeno lotecito que habían adquirido ella y su esposo. Aunque estaba enmontado, alejado del centro del poblado y según esto en propiedad federal por estar pegado a la via, a ella no le importaba, por fin se realizaría su sueño dorado; tener una casa propia.

De repente aparece tras el talud de la via, aquel hombre prieto, chaparro, panson y feo que le dice con voz ronca.

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__ Quiubo muchacha ¿Qué andas haciendo?
__ Aquí señor, mire, planeando como vamos a hacer nuestra casita.
__ No me digas muchacha que compraste aquí.
__ así es oiga
__ Oye muchacha, y de casualidad el que te vendio no te dijo que aquí hay duendes.
Maria lo mira sorprendida y responde
__ ¿Duendes? ¿Qué es eso?
__ Adio… ¿Apoco no sabes? Cheneques pues. Y de los cheneques malos. Yo que tu no compraba. Por aquí tienen su casa y si tu construyes aquí, se van a enojar.
__ Ay señor, ni se de lo que me esta hablando. Yo de duendes nomas se de los que platicaba mi abuelita, pero eso alla en Michoacan, y en sus tiempos que de todo se creían. Aquí es Baja California, tiempos modernos. Los duendes no existen.
__ No muchacha, estas equivocada. Aquí en el Km. 57 hay duendes. Que te voy a decir yo que, pues aunque no los he visto porque nadie los ve, bueno, a veces los niños, pero si bien que me hacen de travesuras. Yo vivo alla ( Y señalo una casa) y nomas porque diario les doy una pieza de pan no me hacen nada, pero yo que tu, mejor regresaba este lote. Ta de la caraja convivir con cheneques, mas tu que estas bonita, a ellos les gustan las mujeres bonitas. Si a mi mujer que esta fea…pero tu no, estas bonita…mira que piernotas tienes, que pechotes.

Maria se sintió incomoda con las palabras de aquel hombre. La miraba de una manera que no le agrado y pensó que aquello de los duendes solo fue un pretexto para abordarla y decirle sus majaderías. Ni siquiera se despidió de el, dio media vuelta y subiéndose a su auto se alejo del lugar.

A los pocos días Maria regreso. Acompañada por varias personas pronto limpiaron su propiedad e iniciaron los preparativos para echar un piso de cemento. No tenían el dinero suficiente para construir una gran casa como a ella le hubiera gustado, apenas si para un barracón de madera, pero por lo pronto seria suficiente para su esposo, sus dos hijos pequeños y ella.
De repente uno de los ayudantes del albañil que iba a echar el piso lanzo un grito. Se tomaba la frente de donde salía un hilillo de sangre.

__ ¿Qué paso? __ Le pregunto Maria preocupada.
__ No se __ respondio el herido adolorido __ me dieron una pedrada. Mirela, ahí esta.
__ ¿Quién te la dio?
__ Pos alguno de estos __señalo a los otros trabajadores.

Todos se negaron. No tenían porque haberlo hecho. Por ultimo dedujeron que posiblemente había brotado sola cuando alguno de los trabajadores golpeo la piedra con una herramienta. Lo curioso era que no había piedras, tan solo en lo alto de la via y con una de ellas fue que le abrieron la cabeza a aquel muchacho.

Desde ese dia siguieron sucediendo cosas extrañas, lo mas común que se perdieran las cosas o las cambiaran de lugar. De repente ya no encontraban una pala donde la habían dejado y apenas hacia un minuto la habían usado, que el martillo ya no estaba donde lo pusieron, que el lonche de alguno de ellos estaba lleno de tierra, en fin, muchos sucesos sin explicación aparente, pero como quiera que fuera, pronto estuvo lista la casita y Maria la miraba como un sueño realizado.

No tenían muchos muebles para llenarla, una estufita, refrigerador, mesa y sillas para la cocina, dos camas donde seria la recamara, un ropero, un peinador, sobre ese peinador una television y era todo. Suficiente para llenar aquel cuarto.

Muy temprano se levantaba Maria, hacia el lonche de su esposo para que se fuera a trabajar, luego despertaba a sus hijos para llevarlos al kínder del Plan de Ayala por quedarle mas cerca y regresaba a limpiar su casita, la cual ya le estaba haciendo un jardincito y plantándole arboles para que luciera mas bonita.

Un dia su hijo de cinco de edad, jugaba en el patio. Maria salio de la casita a ver que estaba haciendo porque escucho ruidos extraños, y miro que todas sus plantas estaban destruidas, como pisoteadas.

__ ¡Ey! __ Grito molesta __ ¿Qué hiciste con mis plantitas? Mira nada mas como me las dejaste.
Su hijo volteo a verla y muy inocentemente le dijo
__ Yo no fui mama…fue el niño que tiene una barba grande.
__ Que niño ni que nada. Anda, metete, tanto trabajo que me ha dado crecer mis plantas, No quiero que me las vuelvas a pisar.
__ Que yo no fui mama. Fue el niño que viene a jugar conmigo.
__ Nadie viene a jugar contigo mentiroso. Aquí no hay niños.
__ Si hay muchos. Y se llevan las cosas, yo los he visto. El que vino hoy me dijo que te iba a violar…mama ¿Qué es violar?

Maria miro sorprendida a su hijo…que pregunta era aquella, en donde aprendería aquel termino. Seguro en el kínder con algun compañerito, o tal vez alguna serie televisiva, tan llena de programas estúpidos en donde frecuentemente proyectan escenas de violaciones…si, tal vez ahí había escuchado aquella palabra.
Dejo de regañar a su hijo y prometio fijarse mas en lo que miraban en la tele.

Por el mes de julio, ya en plena temporada de calor, en una tienda de segunda compraron un cooler de agua y con aquel aparato fue suficiente para refrescar la pequeña casita.
Con regularidad se le tenia que estar poniendo agua para que no echara el aire caliente.

Una tarde fue por su hijo al kínder, regreso a su casa, les dio de comer a sus dos hijos y luego les prendio la tele…luego de un rato los dos se quedaron dormidos.

Maria salio, le puso agua al cooler. Afuera el calor era infernal. En cuanto acabo aquella tarea de ponerle agua, corrió al interior y se le antojo tirarse en el piso de cemento. Aaah que fresco se sentía. Tan rico cuando el calor es combatido con un piso fresco. De espaldas miro el techo. Luego se puso en posición fetal para sentir el aire en la espalda. Pero… cual va siendo su sorpresa que de repente, sintió que la abrazaban por detrás fuertemente.

Unas manos aplastaban su rostro contra el piso por lo que no la dejaron voltear a ver quien era. Le apretaron también sus pies inmovilizándola completamente. Aquel o aquello que la tomaba era sumamente fuerte, muy fuerte para impedir que ella se moviera. Grito, pero para que se ahogaran sus gritos, las manos que apretaban su cabeza obligaron a que su cara volteara al piso y así casi no se escuchaban sus lamentos. Estaba aterrorizada, aquel terror se incremento cuando sintió que “Eso” la abrazaba y empezó a masajear sus pechos, pero los hacia con tal fuerza que la lastimaba, los apretaba sin consideración. Sintió, para incrementar su pánico, como aquello que la abrazaba, refregaba en su trasero una tremenda virilidad y se movia rítmicamente como en el acto sexual. Seguía apretando sus pechos. Sin consideración desgarro su blusa. Que angustia cuando sintió que una mano busco el botón de su jeans para desabrocharlo, para fortuna de Maria no era fácil de desabotonar y menos por la posición en que estaba, pero aquella cosa lo logro. Luego bajo el ziper e intento bajar el pantalón, pero la anotomia exuberante de Maria dificultaba la accion. Eso fue lo que la salvo, eso y que en ese momento se abrió la puerta violentamente.

Al momento sintió que la soltaron. Maria llorando se incorporo y miro a contra luz de la puerta, la silueta del hombre prieto, chaparro, panzon y feo que la saludara aquel dia que vino a ver su lote.

Corrió y se abrazo del hombre. El la aparto y consolador le dijo.

__ Ya muchacha, ya, vístete, mira nada mas como te dejaron estos cabritos. Cúbrete.

Hasta entonces Maria se fijo que llevaba los pechos al aire y el pantalón sesabrochado. Se puso otra blusa, no paraba de llorar, le dolían los pechos de una manera exagerada. Dos meses le duraron los moretes que le provocaron aquellos apretones.
El hombre se sento en una silla del pequeño comedor y espero a que Maria se arreglara. En eso despertó uno de sus hijos y ella tuvo que tranquilizarse.
Por fin se acerco al hombre, se sento en una silla también y tomándolo de una mano le dijo.

__ Gracias señor, de verdad, muchas gracias.
__ No muchacha, las gracias dáselas a mi esposa que me dijo, hoy no han venido los cheneques, no será que andaran con la vecina…ve a echarle una vueltecita. Por eso vine, iba a tocar, pero alcance a escuchar como que gritabas y me dije…estos jijos estan haciendo una travesura. Y mira, no me equivoque.
__ Dios se lo pague, y a su señora también…no se vaya a ir por favor, tengo miedo, mucho miedo.
__ No te preocupes muchacha. Tienes razón, estos canijos andan alborotados. A lo mejor ya se fueron con sus chenecas, o a lo mejor con mi mujer, que aunque fea bien que los aguanta…pero si no, por ahí estan esperando a que me vaya…aquí me voy a quedar hasta que venga tu marido. Pero un consejo muchacha, un consejo…vete de aquí, si hoy no lo lograron, sabra Dios la vez siguiente…vete de aquí. Eso me dijo mi mujer, dile a la muchacha que se vayan, que este no es lugar para ella.

Y así fue…En cuanto llego su marido, Maria le conto lo sucedido y sin derecho a replica aquella misma tarde abandonaron su reciente hogar y se fueron a vivir a la casa de la mama de el. Bueno, alla fue otro infierno, pero al menos no seria violada.

Cuando el hombre prieto, chaparro, panzon y feo, abrazado de su esposa los vieron irse, comento.
__Mira mujer, ya se van…ahora si ni quien te quite a tus novios…ya se van, ya se van.

Francisco Rodriguez.

Espero disfrutes de todos los cuentos de terror, recuerda compartir con tus mejores amigos de la red ó dejar tus comentarios en la caja de comentarios.

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