LA ESTUFA Relato basado en sucesos reales

LA ESTUFA
Relato basado en sucesos reales
Escrito y adaptado por Eduardo Liñán.

Esta es una historia que me platicó hace algún tiempo una señora que hacia la limpieza en mi casa. Le había pasado a un matrimonio que había vivido cerca de su casa. Ellos vivían en el sector Tierra Negra al norte de la ciudad y se habían casado jóvenes. Vivían en una casa de material sin revocar que habían levantado con mucho esfuerzo en el terreno del padre del joven, tenían muchas deudas y limitaciones. El era ayudante de albañil y ella hacia trabajos de limpieza y preparaba lonches para algunos vecinos. Tenían pocos muebles y eran en su mayoría usados, heredados por familiares.

Además pasaban por una situación muy difícil, el esposo no tenia empleo y ella apenas si sacaba para comer y los gastos; para colmo un día la estufa que tenían para preparar los almuerzos dejó de funcionar, sucumbió ante el oxido y al paso del tiempo y como era vital para seguir teniendo ingresos se preocuparon.
Así que decidieron ir a una tienda de abonos a preguntar precios de las estufas, y pese a que el vendedor trató de convencerlos de llevarse una estufa con sus ridículas ofertas, y con un plan de pagos semanales muy ventajoso. La pareja se dio cuenta que jamás lograrían pagar por aquella estufa. Así que decidieron irse a una tienda de empeños y comprar una usada. Después de un largo día de búsqueda, por fin encontraron en una venta de garaje una estufa muy antigua y grande, de cuatro hornillas con horno. la mujer nunca había tenido una estufa con horno asi que se emocionó y pensó en todo lo que podía hacer con aquella estufa.

El joven al acercarse a preguntar el precio sin mucho ánimo, la anciana que estaba vendiendo objetos le explicó que todos los muebles los habían sacado de una propiedad y que tenían años de no usarse, y era evidente que la estufa era antigua pero funcional, no tenia defectos aparentes. Cuando le dijo el precio, el joven se emocionó, traía lo justo para comprarla, aunque se quedarían sin dinero de momento sabía que su esposa se pondría a trabajar en ella, así que sin pensarlo la compró. Como pudo la montaron en un taxi y la llevaron a su hogar, la instalaron y probaron, con emoción se dieron cuenta que todo funcionaba perfectamente, hicieron su cena y se dispusieron a dormir, y ahí fue que comenzaron los problemas, primero fue un gato que tenían de mascota, la joven despertó en la madrugada al escuchar ruidos en la cocina, al ir a revisar se percató que provenían del horno de la estufa y pensó que era una rata que se había metido, en ese lugar abundaban, asi que tomó una escoba y se dispuso a sacarla, con mucha precaución abrió la puerta del horno y súbitamente salió el gato despavorido. Al verlo lanzó un grito de terror que despertó a su esposo. Al ir a ver, la encontró asustada y llorando, al preguntarle que paso, le conto lo que había sucedido y no se explicaban cómo es que el gato pudo meterse al horno, no había como, ya que tenía un gran seguro. Revisaron las puertas y todo estaba cerrado, regresaron a dormir y todo quedó en algo extraño sin explicación.

Días después la joven despertaba angustiada por la madrugada al haber tenido sueños horribles, estaba sola ya que su esposo se había ido a tomar con amigos, las cosas no andaban bien para el, ya que no tenía trabajo y menos dinero; pero de algún modo siempre tenía para tomar. Sin pensar mas y dandose valor sola, decidió hornear unos cupcakes que iba entregar en unas horas, había perdido el sueño, todo iba bien, el olor a azúcar y canela invadía el ambiente, de pronto oyó un ruido proveniente de la estufa. golpes raros que parecian venir del horno, apresurada pensó que los cupcakes habían reventado y se asomó por el cristal de la cubierta.

Sintio un escalofrío y se entumió su cabeza al ver algo que se asemejaba a una mano, ennegrecida y quemada en el interior del horno. lanzó un grito de horror y cayó al suelo, al sentir que sus piernas no le respondían, se arrastró alejándose de la estufa, con el corazón saliendo de su pecho, salió de la casa y enseguida se levantó apresurada para cerrarle al gas. Dejó que pasara un momento y tomo su celular para llamarle al marido; pero después de varios intentos no le contestó.
Se quedó pensativa en que había sido todo aquello, y recordó lo del gato. Ella era creyente de cosas paranormales y buscó alguna explicación fuera de toda lógica. Pensó en una historia que le había contado su abuela. Según ella a veces las cosas quedan impregnadas con la energía de sus anteriores dueños, quizás el anterior propietario había sido alguien que cocinaba a sus víctimas, que era algún tipo de bruja que se comia a los niños y muchas cosas descabelladas comenzó a pensar, mientras transcurría la noche, era la enésima vez que llamaba a su esposo, sin respuesta. –Maldito borracho, pensó.

Con el valor que le quedaba, se acercó lentamente a la estufa, armada con una escoba y como pudo, con las manos temblorosas abrio la cubierta del horno y esperando encontrar algo macabro, respiró hondo al caer la pesada puertecilla. No había nada dentro, solo los cupcakes horneados y humeantes. Sin saber que pensar sacó los panecillos y se retiró a dormir. Se había encerrado en el cuarto, asustada y sola.

Mientras llegaba el alba se quedó dormida y a la mañana siguiente, despertó por los ruidos del gato arañando la puerta. Pensó que todo aquello había sido un sueño y estaba todavía sola, su marido no llegó, no se le hizo extraño, decidió pararse y al abrir la puerta del dormitorio la invadió un penetrante olor a gas, corrió a la cocina y estaba segura de que habia cerrado el tanque. La casa estaba invadida del penetrante olor y al entrar en la cocina, vio con lastima que su gato estaba muerto dentro del horno. Apenas podía respirar por el olor y abrió puertas y ventanas. Al acercarse al tanque, se dio cuenta que estaba cerrado, eso fue demasiado, algo pasaba y era algo sobrenatural.

Despues de enterrar al gato, decidio ir con su abuela a preguntarle o pedirle algun consejo sobre lo que sucedia, intuia que todo giraba alrededor de la estufa que compró su esposo, el cual y a pesar de ser medio dia, aun no aparecía. Fue a dejar los cupcakes y después a visitar a su abuela; vivia cerca de su casa y no la encontró, por lo que regresó y pensó durante el camino en deshacerse de aquella maldita estufa. Si el borracho de su marido estaba le pediria ayuda.
La tarde había caido y la oscuridad parecia dominar la colonia, un apagón había dejado sin luz a muchos vecinos. Luego de abrir la puerta, sintió de inmediato una sensacion de sofocación y pesadez que hizo que le doliera la cabeza. Se dirigió a su cuarto por una lampara y vio con angustia que su esposo aun no llegaba.

La lamparita iluminaba tenuemente las penumbras de la casa, y de pronto notó algo raro y era una luz que provenia de la cocina, se dirigió ahi y al llegar vio con panico que los 4 quemadores de la estufa estaban encendidos y tenían una enormes flamas saliendo de ellos. Antes de que pudiera hacer algo, los quemadores simplemente se apagaron dejandola en penumbras y temblando de la impresión. Aquello era demasiado, decidio irse de inmediato de la casa y dejar todo ahi. Apenas iba a su cuarto para tomar su ropa, cuando a sus espaldas escuchó un fuerte golpe que la puso tensa.

El golpe parecía venir de la cocina, asi que caminó lentamente para ver que era esta vez, mientras lo hacía, el ruido de los golpes parecia ser mas fuerte y mas frecuente, en tanto se iba acercando identificó el sonido y era el de la cubierta del horno abrirse y cerrarse violentamente. Al llegar a la cocina, estuvo un buen rato en silencio y de nueva cuenta escucho el ruido; pero esta vez provenia del interior. Quiso correr y alejarse de ahi; pero en vez de eso pudo escuchar un murmullo de una voz que decía “que quieres”

Eso la detuvo en seco. Caminó lentamente hacia la estufa y se paró frente a ella y se petrificó. El fuerte ruido de algo golpear fuertemente el interior del horno la puso en alerta nuevamente y agarrando valor se acercó y lo abrió, su entendimiento, su valor y su cordura fueron hechos pedazos al observar que dentro del horno estaba lo que parecia ser una pequeña persona de piel negra, estaba metido de una forma imposible con sus extremidades alrededor de una gran cabeza, cuyos ojos eran brillantes y llenos de morbo, una boca sin labios parecia sonreirle con unos pequeños dientes negros que contrastaban con la negrura de su piel y ojos.

Era una desquiciada visión, la joven se fue de espaldas y arrastrandose sin dejar de ver aquello que permanecia en el horno. Como pudo se levantó y salió corriendo gritando asustada por la impresión de haber visto esa horripilante aparición. Huyó para casa de su abuela, llegó corriendo y con el corazón saliendo de su pecho y con un dolor de cabeza que la hacia sentir como si fuera a reventar. Al ver que su abuela aun no llegaba, se sentó a esperar en la banqueta, llorando sin parar. Luego de unas horas la señora por fin llegó y al ver a su nieta angustiada se preocupó, la invitó a pasar y esta a su vez le contó todo lo que había padecido.

La anciana era un experimentada curandera, asi que no dudó un segundo en irse a deshacer de aquella estufa, todo lo mal que estaba pasando con su nieta y su esposo se debía en gran parte por la influencia de aquel objeto maldito. Esa noche la joven no pudo dormir, pensaba en su esposo, en la estufa y la mirada maniatica del ser obscuro que halló dentro del horno. Como pudo se quedó dormida y al dia siguiente fueron las mujeres acompañadas de un vecino a sacar la estufa y “limpiar”la casa. Luego de llegar, notaron que la puerta estaba enteabierta, la joven no recordaba si la habia cerrado. Al entrar un hedor a carne quemada, inundó sus sentidos y una humadera pestilente invadía la casa. Al dirigirse a la cocina, el horror hizo que tanto ellas como su acompañante, temblaran y se llevaran las manos a la boca de la impresión.

En el interior del horno parecia estar metida una persona, de la cintura hacia arriba, parecia que se quemaba ya que del cuerpo calcinado salia humo, al acercarse para mirar de cerca la dantesca escena, la joven dio un grito de dolor y pesadumbre al descubrir que los restos de la persona calcinada eran de su esposo.

Mucho se pensó de que el joven se había suicidado; pero no encontraron ningun indicio que lo ocurrido. En aquella ocasión la joven enloquecida salió de la casa, dejando todo y nunca más se supo de ella. Tiempo después los familiares decidieron vender la casa, al ir a sacar los muebles, la estufa permanecia intacta, nunca se supo cual fue su destino; sin embargo debe estar por ahi, atormentando y tomando la vida de sus propietarios.

~Eduardo Liñán

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