Huésped

Lo prometido es deuda disfruten una historia mas de el sr Eduardo Liñan recuerden dar like y compartir ya que es un orgullo que una historia les agrade que descansen y tengan excelente noche!!!

HUÉSPED
Relato Anónimo basado en un hecho real
Escrita y Adaptada por Eduardo Liñán

Esta historia que te voy a relatar me sucedió en un hotel de la ciudad de Guanajuato, soy un hombre escéptico y no creo en cosas esotéricas o divinidades, la religión para mi es algo inventado para controlar a las masas, sin embargo, y después de un evento extraño, te puedo decir que no encuentro explicación lógica a lo que me sucedió, yo mismo quiero engañar a mi mente de que el evento que te voy a contar es enteramente ficcional, un invento de mi cabeza pero no fue así, así que dejo a tu consideración, la explicación lógica (si la tiene) de lo que me pasó.
Yo soy un ingeniero de software, mi trabajo consiste en instalar sistemas informáticos en empresas, y por consecuencia tengo que viajar por todo el país, mi vida son hoteles y aeropuertos, no tengo mucha vida social o pareja que me espere en casa, sin embargo me gusta mucho leer, soy fanático de los cuentos de miedo de grandes autores, eso me entretiene durante las largas esperas en los aeropuertos o centrales de camiones, uno de mis viajes fue a la ciudad de Guanajuato, generalmente me quedaba en cierto hotel de la ciudad, pero en esa ocasión era temporada alta y los hoteles estaban saturados, así que por necesidad tuve que buscarme uno cercano a la empresa donde trabajaría y así fue, me encontré con unos hospedajes baratos, la construcción era bastante antigua, sin embargo le daba un ambiente agradable al lugar, contaba con todos los servicios y tenia lo necesario para poder realizar mi trabajo desde ahí mismo, mi rutina era la misma todos los días, llegar temprano a la planta, regresar tarde a la hostelería, cenaba y salía a caminar por las calles empedradas de Guanajuato, ya conocía la ciudad bastante bien, así que sabía a dónde dirigirme.

fantasma-cuerto-casa

Al regresar al hotel por alguna extraña razón la recepcionista me informó que me cambiaría de habitación por que estaban fumigando las habitaciones, así que me mandaría a un cuarto que estaba en el exterior junto a la alberca, no me desagradó la idea, en realidad la habitación era más grande y tendría mas privacidad, al menos eso pensaba hasta que saqué mis cosas del cuarto y me dirigí al “bungalow” no pude evitar sentir decepción al ver el lamentable estado del lugar, era todavía mas antiguo que el mismo hotel, había varios cuartos juntos rodeados por un largo pasillo que comunicaba con una alberca pequeña, mi desagrado fue mayúsculo cuando abrí la puerta de la habitación, todo parecía viejo y percudido, imaginé que estaba viendo una película antigua, al entrar, un penetrante olor a desinfectante mezclado con algo desagradable me inundó por completo, todo el ambiente se me hacia sofocante y frío, incluso podía sentir como el polvo se me pegaba en las narices al respirar. Quise salir de ahí huyendo, pero antes de dar un paso.La recepcionista llegó con una camarista a cambiar las sábanas, le pregunté si no era posible cambiar a una de las habitaciones del frente y no quedarme en ninguna de estas, me dijo que no era posible, ya que los cuartos habían sido clausurados por toda la noche hasta que terminaran la fumigación, era comprensible, el lugar era muy viejo y tendría miles de alimañas por todo el sitio, quise salir de aquel hotel y probar suerte en otro, pero era ya muy noche y sería arriesgado pasarlo en la calle, traía equipos caros y mi equipaje, tuve que ceder y quedarme en ese cuarto muy a mi pesar. Saqué mi ropa y la acomodé en el closet, encendí una vieja televisión en donde se veían pixelados los canales, era solo para escuchar ruido, por que el silencio era bastante sepulcral, me metí a bañar y saqué una almohadilla para dormir mejor, acostumbraba a tener mis pantuflas y un vaso con agua en el buró, me lavaba los dientes cuando la tapa de la pasta se me cayó y rodó abajo de la cama, al agacharme a recogerla, algo llamó mi atención, había unos objetos en medio del piso, eran un par de antiguos cuchillos para esquilar con mango de madera, la hoja triangular de aquellos objetos estaba oxidada, y el mango era un trozo grande de madera montado sobre la empuñadura oxidada de los cuchillos, estaban en forma de cruz y lo primero que se me vino a la mente era reclamar por la mala limpieza del lugar, pero era tarde así que dejaría las quejas para el siguiente día. dejé los cuchillos sobre la cómoda y apagué la lámpara, cerré la puerta con los seguros y apagué las luces y la televisión, la obscuridad me invadió. A disgusto me acomodé en la cama que parecía bastante dura y traté de dormir, era tarde y se me cerraban los ojos, no sé en qué momento de la madrugada tuve un sueño inusual, algo que jamás había sentido, algo pesado se ponía en mi pecho y sentía como mi cuerpo se iba sumiendo lentamente en el colchón, intenté despertar pero algo todavía mas extraño ocurrió, veía todo obscuro, mis ojos acostumbrados a la obscuridad veían sombras en el techo y paredes y algunos destellos de luz que se colaban por entre las cortinas, pero no podía mover un solo músculo, eso me causó algo de temor y desesperación por que quería moverme y gritar pero no podía hacerlo, y de pronto algo extraño sucedió, juro que es verdad lo que vi en ese instante, al pie de la cama comenzó a surgir una extraña figura negra, era algo que no reflejaba la luz, algo que comenzó a pararse frente a la cama y comenzó a crecer hasta alcanzar el techo, me veía, era una figura humanoide, que después comprendí que era algo cubierto con alguna especie de manto y sobre su cabeza una gran capucha.

Intenté sin éxito tratar de escapar, pero mi cuerpo no se movía un solo centímetro, la pesadez de mis extremidades me desesperó y el terror me invadió, la figura enfrente de mi comenzó a moverse para ponerse encima de mí, mi corazón se me salía del pecho y apreté mis dientes para hacer un esfuerzo y moverme, cuando aquello se puso encima de mí, pude ver a través de aquella capucha, había mas obscuridad, una sensación de vacío y frío que no se explicar que era, era miedo, angustia, terror, mezclado con ira y sentimientos de odio lo que sentí al ver en aquel hueco en la capucha donde debía haber un rostro.
Cerré mis ojos y esperé lo peor, de pronto algo sucedió, sentí como caía de una gran altura y las fuerzas volvían a mí, abrí mis ojos y noté algo raro en mi, respiré profundamente y sentí algo que había en mi pecho no quise moverme porque pensé que quizás eso seguía ahí, así que poco a poco extendí la mano para encender la luz y ver que era aquello que sentía, cuando se iluminó la habitación y vi lo que tenía en el pecho, el miedo me invadió de nuevo, los cuchillos de esquilar estaban puestos en mi pecho apuntando a mi cuello, la punta de aquellos objetos estaban a unos centímetros de mi, ¿Cómo llegaron ahí?
Me paré enseguida y retiré aquellas cosas de mí, revisé puertas y ventanas y todo estaba cerrado, incluso había puesto una silla en la puerta para cualquier cosa y aun permanecía ahí, estuve dando vueltas pensando como habían llegado esos cuchillos a mi pecho y como es que estuvieron a punto de hundírseme en el cuello, y ese sueño, ese horrible sueño que tuve donde una especie de encapuchado infernal me atormentó, ya no pude dormir, en cambio encendí todas las luces y prendí la televisión, le subí al volumen y me quedé esperando a que llegara el día, para irme de ese maldito hotel.
Así sucedió, en cuanto dieron las 5 am, tomé mis maletas y salí despavorido de aquella habitación, nunca le pude hallar respuesta a lo que me había pasado, todo eso me parecía sacado de un cuento de esos que leía con frecuencia, ¿Seria la muerte? ¿Algún fantasma?. No lo sé con certeza y quizás nunca lo sepa. Aun creo que no existen los fantasmas, pero esa sensación de terror me ha perseguido durante mucho tiempo y aun en las noches duermo con las luces encendidas.
Eduardo Liñán.

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