Historias sobre Fenomenos

FENOMENO
Relato Anónimo basado en una experiencia real
Adaptado por Eduardo Liñán.

 

Mi historia comienza en una salida a pescar en aguas del golfo, cercanas al puerto de Altamira, había sido invitado por unos amigos pescadores a pasar un fin de semana en la ciudad y salir a pescar cerca de las costas de Tamaulipas. Yo vivo en Soto la Marina y desde muy joven aprendí a pescar como deporte y como actividad comercial. Conocía el mar y las especies marinas que podías encontrar y era común que me contactaran para salir a pescar. En aquella ocasión rentamos una embarcación que nos llevara a mar abierto y recorrer el litoral. Era una época lluviosa y salimos un jueves de madrugada rumbo a la barra del tordo, llegamos de noche y para nuestra mala suerte y debido a las intensas lluvias, había sido abierta una presa rio arriba y el caudal provocó una marea de agua dulce matando a muchos peces de agua salada y enturbio el agua de sobremanera.

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Desanimados nos regresamos y como veníamos equipados y aprovisionados con cervezas y alimento, decidimos probar suerte a unas 10 millas náuticas (18.5 kms) de la costa de Altamira, entre el puerto de Altamira y la escollera sur de Miramar. Durante el día no logramos sacar gran cosa, unas corvinas, una barracuda y un afortunado saco un sábalo, fuera de eso solo estuvimos bebiendo y contando anécdotas de pesca. Nos cayó la noche y seguíamos con nuestro relajo, a pesar de la tenue lluvia que caía, estábamos muy animados. Seria de madrugada cuando comenzamos a sentir que el agua alrededor estaba muy agitada y una marejada comenzó a mover el bote. El tripulante de la embarcación nos advirtió que era peligroso estar en esas aguas con aquel clima; por lo que convenimos en regresar al puerto de Tampico. Cuando comenzó a llover mas fuerte, el cielo relampagueo y todos gritamos eufóricos y riéndonos de la peculiar situación. Sin embargo para el tripulante no era gracioso ya que su cara comenzó a tener preocupación y de pronto la embarcación no quería dar marcha. Consciente de la situación me acerqué y le pregunté que podríamos hacer.

En eso uno de los pescadores nos grita asustado y señalando al horizonte -¡Miren!

Al voltear a ver, había un extraño objeto en el cielo, era una especie de plato gigantesco que estaba suspendido en el aire y parecía estar observándonos, era de un color grisáceo con muchas luces parpadeantes por en medio de ese objeto, nuestra impresión se transformó en miedo cuando las luces de la embarcación y todo lo eléctrico se apagó de pronto, la obscuridad nos rodeó y solo se escuchaba el ruido de la lluvia y el oleaje a nuestro alrededor, el objeto que estaba frente a nosotros también apagó sus luces y esperamos lo peor.
Instantes después sentimos como la embarcación era sacudida por una marejada y sentimos vibraciones en nuestros pies. De pronto el mar comenzó a iluminarse por debajo. Una extraña luz azulada parecía provenir de la profundidad y se movía; cuando nos dimos cuenta había un gran objeto que iluminaba a nuestro alrededor, no era redondo era más bien cilíndrico con muchas luces azules que parecía “navegar” por debajo de la superficie, como un submarino. Avanzaba lentamente iluminando todo a nuestro alrededor y cuando se alejó un poco de nosotros, con la misma se fue sumergiendo lentamente hasta desaparecer en la profundidad. enseguida de eso frente al bote, se volvieron a encender las luces del objeto volador que parecía nunca haberse ido de ahí. Un fuerte zumbido se comenzó a escuchar tanto que nos tapó los oídos, el mar comenzó a agitarse de nuevo y sentimos un fuerte viento cálido que nos pegó de frente, el objeto apagó sus luces y voló hacia el cielo, de manera vertical con una gran velocidad, fue tan fuerte el “despegue” que nos empujó por varios metros por el oleaje que se dejo venir, quizás por el impulso que tomó el objeto para volar. De pronto el silencio, dejó de llover, el agua estaba en calma y las luces del bote se volvieron a encender. Enseguida el tripulante aun asustado dió marcha y salimos despavoridos de ese lugar.

Después del evento y llegando a Tampico, todos estábamos pasmados, no hablábamos entre nosotros y la alegría que teníamos se disipó por caras alargadas y preocupadas. De este hecho no platicamos nunca, ni siquiera a nuestras familias. Yo en lo personal deje de pescar en mar abierto y lo comento ahora porque era algo que tenía que contar. ¿Que si existe el fenómeno ovni? Existe… Lo he visto con mis propios ojos.

Anónimo.

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