Una historia triste de miedo para leer

Hola amigos de la web, ayer fui al panteón a visitar la tumba de una pequeña ex alumna que falleció hace 2 años. Se llamaba Andrea. Murió de cáncer después de luchar casi dos años. No pude ir a su funeral, ya que me habían realizado una endodoncia y a causa de una bacteria que me entró, tuve una fuerte infección y me incapacitaron.

Ella falleció el 5 de junio de 2014. Durante mi incapacidad se atravesó el fin de semana. Me presento a mi trabajo el lunes siguiente y mi directora me comenta lo que pasó.
Lloré porque no me pude despedir de ella. Me sentí muy mal. Recordé que durante su enfermedad Andrea le pedía a su mami que la llevara al plantel a verme.

Yo iba a su casa a visitarla aunque en dos ocasiones debido a su enfermedad, que afectó su cerebro, ya no me reconocía. Sentí que no me despedí de ella. Me dijeron de unas misas en su honor pero como se realizaron en la tarde-noche y yo vivo a dos municipios de donde se realizaban, no asistí. Le recé en casa pidiéndole perdón por no haber ido a su funeral.

Al terminar el ciclo escolar invitamos a su mamá para rendirle homenaje en la ceremonia de fin de cursos a la que ella de estar viva habría asistido…no alcanzó a terminar preescolar. Le dimos un minuto de aplausos y un reconocimiento. En noviembre de 2014 hicimos el altar de muertos en su honor. Estábamos cerrando un ciclo con ella, luego comenzaron ciertos detalles como que un día amaneció un vaso rosa con agua en mi salón. Yo no tenía vasos de ese tipo, la intendente no lo vio cuando se fue y en la mañana que llegué lo vi en una mesa que estaba cerca de la puerta, ( nunca puse la mesa ahí).

Después apareció un nopal, (cuando ella iba a clases las sras. me ayudaron a sembrar en un área trasera del jardín y para que los niños no se fueran para allá decidimos hacer área desértica, sembramos nopales, sabilas, cactus, güacos, etc.).
Su mamá sembró nopales. Una compañera que se quedaba más tarde decía que escuchaba que se movían los muebles de mi salón, que murmuraban como rezando.

Tiempo después estaba platicando con la intendente pero yo le estaba dando la espalda, estaba haciendo algo, no recuerdo qué, pero la intendente estaba parada en el marco de la puerta y yo la veía por el reflejo del minisplit, ya ven que unos traen plástico negro donde se marca la temperatura, de repente yo hablando con la sra y veo por el reflejo que se da la vuelta y se va, yo digo en voz alta “ay, esta señora ya se fue y me deja hablando sola”, escucho que me dice ” a dónde me fui maestra, yo no me he movido de aquí”. Grité, salté dándome la vuelta y diciéndole lo que acababa de ver. Y las dos asustadas. Le llevé agua bendita, le rece pidiéndole que descanse.

Pero hace poco volvimos a las andadas. Unos días se activó sola la alarma en mi salón, venían a checar y no había nada. Vino el proveedor y revisó y comentó que todo estaba bien, pero que para que el detector active la alarma alguien debe moverse adentro.

La hija de una compañera le ha dicho que con ella juega una niña de vestido blanco. El uniforme es verde. Ayer que fuimos al panteón la niña fue con nosotros. En la tumba está una foto de Andrea, al verla, la hija de mi compañera comenta que ella es la niña que juega con ella. Y en la foto trae un vestido blanco.
La hija de mi compañera nunca había visto fotos ni conoció a Andrea, luego dijo que ya estaba contenta porque yo había ido.

Despues un día que mis niños y yo estábamos trabajando fuera del salón, al regresar vimos que había un charco de agua amarilla, creemos que eran orines. Checamos el video de las cámaras de seguridad y nadie entró a mi salón. No supimos de dónde salió ese líquido, chequé a mis niños por si alguien había tenido un “accidente” y nadie. Mi compañera se seguía quedando hasta que escuchó más movimiento y rezos. Juró no quedarse sola hasta tarde. Ese día fue a comprar un refresco para el susto y al comentarle lo sucedido a la sra de la tienda, le dice que en mi salón en la madrugada siempre prenden y apagan las luces y se escuchan ruidos,( ella vive frente al plantel).

Nos hemos dado cuenta que estos hechos aumentan por el mes de junio. Y lo más fuerte pasó este lunes, yo iba a elaborar el decorado para la graduación y ocupaba cartón, la intendente me dio uno que quedó de un empaque en el que venía un juego infantil de madera. Yo vi de donde lo sacó, estaba recargado en la pared dentro de un baño que no se usa y tapado por botes, cajas, material, etc. Batalló para sacarlo, tuvo que mover todo. Me lo llevé a mi casa. Dibujé y recorté lo que iba a hacer y el pedazo que me sobró lo puse sobre el comedor para no mancharlo de pintura. Terminé de pintar. Dibujé unas letras en foami y al estarlas recortando algo llamó mi atención, desde el ángulo que yo veía el cartón observé que estaba una huellita, luego sigo moviéndome buscando algo más y encontré otra, del mismo tamaño, una para un sentido y la otra casi enfrente pero en sentido contrario. Eran piecitos descalzos. Me asusté, recordé a Andrea. Tomé fotos. Le mostré a mi esposo y también las vio. Llegué a la conclusión de que tal vez la niña me estaba recordando que no había ido a visitarla. Lo comenté con mis compañeras y acordamos de ir ayer. Le llevamos un globo. Yo, agua bendita. Le pedí perdón, le dije por qué no había ido a su funeral. Le pedí que ya descansara. Que siempre voy a recordarla. Le recé. Ojalá que ahora sí se halla cerrado el ciclo.
Descansa en paz mi querida niña !

Laura Luna

3 pensamientos sobre “Una historia triste de miedo para leer”

  1. excelente historia, muy real y veridica, me gusto mucho y se que si pasan este tipo de cosas, pidele soñar con ella asi te pudieras despedir, una ves me paso ami y por medio de un sueño pude despedirme de un familiar

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