4 Historia terrorificas reales cortas

Schtroumpfette
Buenas noches, mi nombre es Pedro y actualmente trabajo en el museo Marco, comencé hace solamente unas semanas y tengo un horario cómodo pues salgo a las 11 de la noche y la paga no está tan mal, lamentablemente pronto tendré que dejar este empleo y buscarme algo más ya que después de los sucesos que he presenciado no puedo quedarme más tiempo allí.
Ya he trabajado de guardia antes y no es la primera vez que me pasan cosas sobrenaturales por lo mismo, usualmente siempre es lo típico, se ven sombras, se escuchan pasos e incluso en varias ocasiones me han llamado por mi nombre cuando nadie está ahí, es difícil al principio acostumbrarse pero son cosas a las que al final te tienes que acoplar cuando te toca un horario nocturno, en muchas ocasiones me convenzo a mí mismo que lo que escucho no es sino el fruto de mi imaginación por estar tanto tiempo solo y muchas veces rodeado de oscuridad. Eso me había ayudado a sobrepasar los turnos, pero para lo que me tocó presenciar en Marco no se le puede echar la culpa a la imaginación.
Las primeras noches fue igual a los otros lugares, se escuchaban cosas como pasos, ruidos, etc., nada fuera de lo que estaba acostumbrado a vivir como guardia de seguridad. Ya tenía varios días trabajando allí cuando tuve mi primer encuentro con lo que sea que habite en Marco, me encontraba haciendo rondines, pasando por las exposiciones con mi linterna cuando, en uno de los pisos, escuché risas y a personas que corrían por ahí, pensé que a lo mejor eran personas que habían entrado o que se habían escondido para esperar el cierre y que querían robar o quizás causar algún destrozo así que me dirigí al área donde se escuchaban estos ruidos rápidamente. Al llegar alumbré y pude ver como varias figuras negras, del tamaño de un adulto se escondían entre los artículos de las exhibiciones, me tomó un minuto comprender lo que estaba viendo y les grité, les pedí que salieran de ahí o de lo contrario tendría que llamar a la policía, en ese momento varias de las figuras se asomaron y pude ver que no eran humanas, no sé qué sean, lo único que vi fue que no tenían ropa, eran negros, como si estuviesen cubiertos de pelo oscuro en todo el cuerpo y tenían máscaras, o al menos eso quiero pensar que eran, estas máscaras representaban rostros horribles, con muecas, rasgos deformes y colmillos, ni siquiera lo pensé cuando me di cuenta que ya estaba corriendo a la caseta de los guardias, los ruidos se siguieron escuchando esa noche pero ya no volví allí.
Después de esto hubo otro periodo de relativa tranquilidad, pero lo que pasó después ya fue la gota que rebasó el vaso, la razón por la que ya no quiero regresar a ese lugar y estoy pensando seriamente en renunciar.
Esa noche me encontraba en la caseta de guardias, estaba solo nuevamente y la verdad la noche hasta aburrida era, en algún momento me estiré para descansar la espalda y mover las piernas, de reojo logré ver que una figura pasaba, era de color blanco y tenía similitud a una sábana blanca que flotaba, la figura me pasó de largo y yo pensé que seguiría su camino hasta desaparecer, pero no, a los pocos metros dio la vuelta y regresó hasta donde estaba yo hasta quedar frente a mí pero de perfil, tenía miedo pero al estar aislado en la caseta de cierta manera me sentí seguro, no sabía qué hacer y el miedo me paralizó, pasaron unos segundos que se me hicieron eternos y la figura lentamente comenzó a girar su rostro hacia mí, hasta quedar cara a cara.
No sé qué era, no sé qué hacía allí pero algo me queda claro, no era el espíritu de alguna persona, al voltear pude ver su rostro, tenía unos ojos oscuros, vacíos, como si la cuenca estuviese vacía, era totalmente pálido, deforme, se veía hasta podrida su carne. Este ser me miró directamente a los ojos y me sonrió, me sonrió con unos dientes amarillos, puntiagudos, y lentamente desapareció ante mis ojos.
No sé qué es lo que habita ahí y la verdad no me pienso quedar a averiguarlo, tengo un hijo al cual mantener así que no puedo dejar el trabajo así como así, pero ya estoy buscando algo más, no pienso pasar más tiempo del debido en el museo; hablando con otros compañeros estos me han dicho que los ruidos y las sombras se ven incluso de día y con gente dentro del museo, hasta ha habido personas que han comentado a los empleados acerca de estos fenómenos, claro que no podemos admitir que pasa algo ahí y nos hacemos los locos.
Ya no soporto estar en Marco, menos ahora que sé que ellos también han notado que yo me encuentro ahí.

 

Segunda historia real de terror

Esta es la primera vez que envío mi relato y espero poder enviar poco a poco los demás.

Esto me sucedió en el Jardín de Niños (hace 22 años), era la hora del recreo, no había maestras vigilando y entre el juego, a un grupo de niñas (alrededor de 7 niñas) en el cual andaba yo, se nos ocurrió jugar dentro de los baños (estos quedaban en la parte trasera del plantel), corríamos entrando y saliendo, entraba una a un baño y entre risas no la dejábamos salir, mientras otras niñas hacían sus necesidades en otros baños, de pronto, no se con exactitud si alguien cerró la puerta, o el viento la cerro, (ya que ese día, hacia algo de viento) el punto es que se cerró, y al escuchar el portazo todas de inmediato corrimos hacia la puerta para salir, al ser de día, no había foco encendido, así que se oscureció un poco el baño y solo entraba algo de luz del exterior por unas pequeñas ventanas que estaban en la parte superior de la pared.

Cuando la puerta se cerró y corrimos hacia ella, notamos que no se podía abrir y lo normal en niños pequeños, nuestra reacción fue gritar, golpearla con las palmas de las manos y llorar pidiendo ayuda. Se escuchó que los niños y niñas que jugaban en la parte de afuera, se juntaron para empujar la puerta al escucharnos gritar, así que nos hacíamos para atrás para cuando la puerta se abriera, pero no se abrió.
Caímos en desesperación, y gritábamos y llorábamos más, y una de las niñas dijo:
– “¡Hay una niña encerrada en el último baño!” (El cual era grande el más amplio, era el de discapacitados).

Volteamos algunas y veo sus pies por debajo de la puerta: zapatos negros, calceta blanca, lo normal y en efecto, también la escuchábamos llorar; pero en nuestra desesperación nadie fue a buscarla; escuchamos el timbre y los gritos de los niños de afuera queriendo ayudar, pero la puerta no cedía. Hasta que escuchamos una voz de mujer adulta, era una de las maestras que venía a abrirnos la puerta (por fin una maestra se entero) nos tranquilizamos un poco, pero volvió nuestra desesperación al ver que no pudo abrirla de inmediato, solo escuchamos que decía:
-“¡Es que esta atorada!” con un tono algo preocupada.

Cabe mencionar que intentamos encender la luz, y no prendía. Y después de, quizá, un par de minutos, por fin la puerta se pudo abrir . Salimos con lágrimas en los ojos. La maestra solo nos dijo:
-“¡Hay niñas, el baño no es para jugar!”

Otra de las niñas le mencionó que había una niña encerrada en el último baño, la maestra sin problema encendió el foco y al ir la a buscarla, no había nadie. No tuvimos reacción alguna, solo nos vimos entre nosotras algo “sacadas de onda”. La pesadilla había terminado y nos fuimos al salón, pero al salirnos todas, y revisar que nadie se quedara dentro del baño, la maestra cerró y abrió la puerta, como probándola, sin problema alguno.

Es fecha que lo recuerdo y me sigo preguntando si esa niña logró salir del baño por su cuenta, y salió junto con el grupo de niñas, pero por más que trato, desde ese día, no puedo recordar si la vi salir ni su rostro, solo el de las niñas que estábamos llorando pegadas a la puerta. No me he enterado de que algo así volviera a suceder.

La imagen, es tomada de Google Maps, es el área de los baños, antes no estaba esa construcción que se ve en blanco, ni la barda donde está el Tiger pintado. El baño de las niñas, era la puerta de la derecha.

Gracias por leer mi relato

Tercera Historia real de terror

 

Petruzzella Valeria

Hola hoy le voy a contar unas historia que me ocurrió aproximadamente un año.

-Era un día que me tocaba clases bueno un día común y corriente
mi salón quedaba hasta el final de la escuela. Ese día estábamos superando la muerte de una de nuestra profesora que daba clases en ese salón, bueno ya era la hora de irnos, la profesora nos saco para formarnos y mi amiga y yo nos quedamos.


Cuando mi amiga vio que no había nadie en el salón solo nosotras dijo -vamonos. Estábamos saliendo cuando suena mi teléfono se había descargado y apagado, mi amiga salio corriendo y yo iba caminando.


Cuando conecte a carga mi teléfono en el carro de mi papa me aparece una foto con una silueta negra se la mostré a mi hermano y me dijo que era una bruja yo no le creí, pues total pasaron unos días y se las mostré a mi amiga las dos asustada fuimos y le contamos a la profesora que nos mando a dirección a ver que era, ya que la directora la había visto. Nadie sabia que era, llegó la señora que limpiaba y dijo: -de seguro la maestra que se murió!!
yo y mi amigas asustadas nos fuimos al salón.

Después en el recreo mi amiga estaba sentada y yo con mi otra amiga bailando cuando llego una mujer que no trabajaba en la institución nunca la habíamos visto y nos dijo: -esa silueta que te aparecio es mi hermana y se fue!! Mi amiga y yo corriendo y llorando fuimos y le dijimos al portero y nos dijo que en ningún momento había pasado una mujer con la descripción que ella dio…

Aquí les dejo la foto real
Fecha: 18/02/2016

Cuarta Historia real de terror

Buenas noches mi nombre es Marco y quiero compartirle mi historia paranormal.

Hace varios años yo tenía la edad de 8 o 9 años, a mi me gustaba mucho irme a quedar a casa de mi Tía, hermana de mi mama, ella tiene una hija de mi edad y nos gustaba jugar mucho, ella vivía en una casa de dos pisos en valles de huinala, frente a su casa se encuentra un parque y una iglesia, siempre que llegaba la noche y era hora de dormir yo no podía hacerlo y me inquietaba mucho por las cosas y ruidos extraños que pasaban en esa casa, caía la noche y como eso de las 12 y 3 de la mañana . se escuchaban como dejaban caer canicas por la escalera, en el techo de la casa se escuchaba claramente como caían esas canicas, yo no podía dormir por ese ruido tan extraño, una ocasión me toco ir al baño en la madrugada e iba atemorizado por miedo a ver algo en ese momento que yo salí de la recamara donde dormía por pura curiosidad. voltee a ver hacia las escaleras y pude ver como un niño iba bajando las escaleras y se quedo parado en medio de las el niño tenía una bata blanca y no alcance a verle los pies (supongo que iba flotando).


Rápidamente me fui a la recamara aterrorizado, y me tape todo hasta la cabeza y yo podía sentir la presencia del niño en la recamara y escuche claramente como una voz me dijo: Eno tengas miedo y no digas nada”. empecé a llorar y del llanto que estaba haciendo se despertó mi Tía y me preguntaba que por que lloraba. yo caí en shock y lo único que le decía era que yo ya iba a morirme, no pude decirle lo que me había pasado por el miedo a que me fuera hacer algo esa voz que me hablo esa noche. Poco tiempo después me puse a investigar por qué se escuchaban esos sonidos de canicas y lo que encontré me estremeció la piel, cuando se escucha ese tipo de sonido de dejar caer canicas quiere decir que algún espíritu de un infante se encuentra en esa casa y no ha podido en encontrar la luz o descansar en paz.

Muchas Gracias.

 

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