HAUNTED Relato basado en hechos reales

HAUNTED
Relato basado en hechos reales contado por Osmar Gutierrez
Escrito y Adaptado por Eduardo Liñán

Los eventos que a continuación relataré fueron verídicos y sucedieron en Albertville, Alabama. USA. En aquel tiempo trabajaba en esa región y rentaba una casa de madera prefabricada estilo americano, montada sobre pilares de concreto, era una casa muy vieja y la madera estaba apolillada, la humedad había hecho mella en el techo y apestaba a maderos viejos y mojados. Tenía 2 habitaciones comunicadas por un pasillo central y un baño en medio de estas, al que se tenía acceso de ambos cuartos. Llegue a vivir con mi esposa y mi hija pequeña de apenas 2 años. No teníamos ni una semana de habernos instalado en la casa cuando comenzamos a experimentar manifestaciones extrañas y fenómenos que no comprendíamos.

Yo trabajaba de turno y mi salida era ya muy noche, llegaba a mi casa pasadas las 12 am. En ese lapso mi esposa se quedaba sola a cargo de la niña, como recién acabábamos de llegar no conocíamos a nadie y los vecinos a pesar de ser latinos no se hablaban entre sí. Era difícil para los tres pero debíamos adaptarnos y trabajar que finalmente para eso habíamos llegado a los Estados Unidos. Sin embargo algo me molestaba al llegar a la vieja casa, apenas el abrir la puerta me invadía un tufo a fría humedad y a podrido que lastimaba mi nariz, aunque con el tiempo te acostumbrabas al olor, la ropa se impregnaba de esa nube de fetidez y a pesar de que mi esposa usaba aromatizantes estos solo atenuaban el mal olor sin desaparecerlo. Me dirigí a la cocina para comer algo, a veces mi esposa me acompañaba; pero en esa ocasión me la pasé solo y mi pensamiento sentado en el pequeño comedor, con una luz tenue que apenas iluminaba el pequeño cuarto. Al terminar me dirigí al cuarto y vi a mi esposa abrazando a la niña y lloraba con angustia, apenas me vio y corrió a abrazarme. Yo en ese instante me puse en alerta y extrañado de lo que me iba a decir. Entre sollozos me dijo que antes de que me viera pasar por la puerta, escucho que se abría, que alguien quitaba los seguros y entraba; pero mucho antes de que llegara y me dirigiera a la cocina. Ella se paró de la cama y fue a ver que hubiera llegado para darme de cenar y escuchó unos pasos por el pasillo que hicieron crujir el piso de madera a cada paso que se escuchaba con lentitud pero firmes. Así que esperando verme aparecer por la puerta se quedó un rato parada y lo siguiente fue el terror.
Dice que frente a sus ojos se paró un hombre o al menos eso parecía. Era alto, tanto que su cabeza no se dejó ver por la puerta. Estaba vestido todo de negro; pero era un negro absoluto y no reflejaba la luz, aquello parecía una mancha obscura en la realidad e hizo que se quedara petrificada y temblando de miedo. Lo primero que pensó fue que quizás algún malandro se había metido a la casa a robar, eso era muy común por la zona donde vivíamos; pero después de observar detenidamente a la aparición vio que este no tenía aparentemente brazos; pero si piernas, que la obscuridad que emanaba de aquello parecía hipnotizante y atrayente. Ella al escuchar llorar a la niña, reaccionó y corrió a abrazarla fuertemente, en tanto cerraba sus ojos fuertemente y oraba con toda la devoción y fe de la que era capaz de tener en ese instante.

Luego de un rato, sintió calor y la sensación helada del ambiente se disipó. Al abrir los ojos la obscura presencia se había ido. No quiso bajarse de la cama y empezó a llorar cuando escuchó que de nuevo abrían la puerta y alguien caminaba a la cocina. Nunca pensó que era yo el que había entrado. No sabía que decirle para darle una explicación, estaba muy alterada y tan solo las abracé a ella y a la niña para reconfortarlas. Aunque tuve angustia de saber que corrían algún tipo de peligro. Revisé la casa, puertas y ventanas estaban bien cerradas y por la puerta solo podían entrar con llave o tirándola con un fuerte golpe de marro. Me fui a acostar y mi esposa se quedó junto a mi durmiendo profundamente, Yo estaba agobiado era difícil vivir en ese país y más en esa casa, así que pensé en mudarnos a la primera oportunidad; pero era complicado encontrar una casa de renta barata como esa, los antiguos inquilinos se habían salido repentinamente según el rentero y dejaron todo. Me dormí y no pensé nada más.

Noches después llegué a la casa después de la media noche y el incidente del ser obscuro había pasado. Como era habitual corrí a la cocina hambriento y al abrir la puerta del refrigerador para sacar el bote de leche, noté algo extraño en el piso, era una especie de vapor que salía de entre las tablas del piso como si algo hirviera debajo y se formara vapor. No le di importancia, en esa maldita casa podrida todo era posible y nada funcionaba, pensé que era alguna tubería de agua caliente que se había reventado. Me senté a beber la leche y el vapor comenzó a tornarse más denso, hasta el punto en que tomó forma frente a mis sorprendidos ojos que no podían creer que el vapor cobrara “vida”. Con forma humanoide parecía moverse de un lado a otro y luego salió de la cocina para dirigirse a la sala, se paró frente a un sofá y así se fue metiendo abajo del mueble hasta desaparecer. Yo me quedé petrificado con el vaso de leche en mi boca y temblando de miedo. No se cuánto tiempo paso y de pronto aparece mi esposa preguntándome porque estaba ahí sin hacer nada y como espantado, lo único que atine a decirle fue que había visto a un ratón, eso la lleno de asco y salió corriendo a la habitación. El miedo que sentía hizo que el tiempo se congelara y luego de un largo rato, me paré y me dirigí a la habitación, pensando en que había visto. Nunca lo supe.

A la siguiente noche no fui a trabajar y un primo dejó a sus dos hijos a nuestro cuidado, por lo que se la pasaron jugando con mi hija durante mucho rato en una de las habitaciones en tanto mi esposa y yo veíamos televisión en el cuarto de junto. Estábamos concentrados en un programa cuando un ruido estruendoso se escuchó por toda la casa, era como si algo pesado se hubiera caído y se hiciera pedazos, el piso retumbó y en primer instancia pensamos en un gran espejo que teníamos en la sala, era enorme como de un metro y con un marco de madera macizo, nos paramos rápidamente esperando encontrar un caos y vidrios rotos por todos, la zozobra nos invadió al pensar que quizá mis sobrinos o mi niña estaban heridos o espantados; pero no fue así, al llegar a la sala, el espejo estaba montado sobre la pared, intacto. No había nadie ahí y todo parecía en orden, revisamos por toda la casa, al exterior y no había nada roto. Aquello nos hizo pensar que quizás nos estábamos volviendo locos, aquella maldita casa nos estaba llenando de miedo. Obviamente no comentamos nada a los niños y menos a mi primo.

Al siguiente fin de semana regresé de trabajar y al entrar escuché que mi esposa se levanta de la cama y entra al cuarto de baño, asqueada y sintiéndose mal. Todas las luces de la casa estaban apagadas y al fondo solo se veía la luz encendida de la habitación y caminé lentamente presintiendo algo nefasto, el frio húmedo de la casa se dejó sentir en cada poro de mi piel y ese maldito olor a putrefacción y a madera podrida me inundó las narices haciéndome sentir nauseas. Mientras caminaba lentamente por el pasillo, bajo mis pies la madera crujía y rechinaba rompiendo un poco el silencio y aumentando mi adrenalina. Presentía que vería algo extraño o que me hiciera sentir miedo. Pensaba en mi esposa; pero más en mi niña y cuando por fin estuve frente a la puerta del cuarto, la luz iluminó mi rostro y vi que mi hija estaba acostada durmiendo plácidamente, en tanto mi esposa vomitaba en el baño con sendos quejidos de asco.

El cuarto se veía normal, frente a mi estaba un ropero con luna y la cama, algunas cosas de la niña y todo parecía tranquilo, de pronto el silencio fue roto por un sonido que de momento no identifiqué; pero luego de unos momentos escuche claramente que eran gruñidos, eran de una clase de animal o algo que gruñía de forma amenazante. Intente descifrar de que animal seria y no me fue posible identificar, la piel se me erizó a tal grado que comencé a sentir un frio de muerte que me recorrió toda la espalda. Mi cordura se hizo pedazos al volver a escuchar de nuevo los gruñidos más cerca de mi oído. Voltee para todos lados intentando ver de donde provenían y luego lo impensable. En una esquina de la habitación algo comenzó a ocurrir, era algo que desafío toda lógica y la física; pero lo veía con claridad no estaba bajo el influjo de nada y al verlo de frente mis ideas sobre este tipo de fenómenos tomaron un sentido tan irreal que si me lo hubieran contado no lo hubiera creído; pero lo vi con mis ojos asustados y abiertos a todo lo que dan. Los cabellos de mi cabeza se me erizaron y comencé a sudar a pesar del frio, seguido de unos latidos de corazón el cual daba unos tumbos horribles.

El piso de madera en ese punto del cuarto estaba literalmente curveándose, se hacía como hule, ondeando hacia arriba y hacia abajo como si la madera respirara de forma siniestra y mientras esto pasaba los gruñidos se intensificaron de sobremanera, el golpe de calor que sentí en el rostro hizo que mis extremidades se paralizaran del miedo al ver aquello, era imposible, las tablas se hundían y se levantaban sin romperse, por un momento pensé en mi niña que dormía a escasos centímetros de aquella locura imposible y mi esposa estaba dentro del baño, no sabía qué hacer y cerré mis ojos fuertemente para no ver eso. El tiempo se detuvo para mí y no sé cuánto tiempo estuve ahí escuchando los gruñidos. En un instante sentí unas manos tocaban mi rostro y los sonidos desaparecieron, al abrir los ojos. Vi que era mi esposa que estaba asustada y se veía enferma. Yo no podía hablar y solo la abracé, por esa noche nos fuimos a dormir a otra habitación en tanto se me pasaba el susto.

A la mañana siguiente, me di a la tarea de investigar si había algún hueco por donde algún animal se hubiera metido y gruñera, no había tal, luego me concentré en las tablas que se habían doblado y había algo raro en ellas, estaban como quemadas. Solo en esa parte, la madera tenía otro aspecto diferente. Con cuidado comencé a remover las tablas sobrepuestas y se abrió un hueco de regular tamaño que parecía no corresponder a la estructura de la casa, era como un escondite y dentro de él había cosas muy extrañas; pero lo que más llamó mi atención fue un viejo libro que al abrirlo me mostró simbología, grabados de demonios y encantamientos. Brujería, era un libro destinado a hacer brujería y adoración al diablo. Entonces todo quedo claro para mí, en ese lugar habían practicado estas cosas y algo había quedado ahí antes de que mi familia y yo nos mudáramos. Le enseñé a mi esposa mi hallazgo y asustada me rogó que nos saliéramos de esa casa. Accedí entonces a salirme de ese maldito lugar e irnos lo más lejos posible. La odisea de salirnos de la casa también fue penosa; pero al fin logramos alejarnos de todo aquel horror. Esta historia es cierta y todos los eventos descritos en realidad me sucedieron.

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Derechos de contenido reservados – Eduardo Liñán © 2017.

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