Fantasma del Doctor

 

Fantasma del Doctor

Buenas noches, el relato a continuación no es mío, no me sucedió a mí directamente pero sí a una tía política; esto pasó hace más de un año aproximadamente, mi suegra estaba internada en la Clínica 33 y en la familia se turnaban algunos miembros para quedarse con ella ya que los pacientes nunca tienen que estar solos.

Muchos que hayan tenido a un familiar internado en cualquier hospital del IMSS saben que en las habitaciones los familiares no pueden entrar al baño y, específicamente en la 33 tienes que bajar hasta el primer piso, no sé actualmente pero al menos en aquel entones el segundo piso estaba cerrado y, si bien sí había baños ahí, no permitían la entrada por lo mismo.

Esa noche a mi tía naturalmente le dieron ganas de hacer sus necesidades y me cuenta que ya en la madrugada se dirigió al elevador para poder bajar al primer piso ya que mi suegra se encontraba hasta el sexto o séptimo piso, total, por la hora que era no había nadie más esperando elevador así que subió y dice que no vio a nadie más dentro, recordemos que los elevadores del IMSS realmente son muy pequeños y dificilmente podría alguien no ver a una persona.

Ya dentro presionó el botón del primer piso y escucha que una voz detrás de ella le dice:

– Buenas noches, ¿a dónde va?

Mi tía se volteó sacada de onda pues como mencioné, al entrar no vio a nadie y al ver quien era se percató de que era un doctor, dice que no tenía nada de extraordinario más que el hecho de que se veía muy pálido, ella le respondió:

– Buenas noches, voy al baño, al primer piso.

– Esos están bien feos, mejor vaya al segundo piso, ahí casi no hay gente y están más limpios.

Ya por el tercer piso el doctor baja y le dice:

– Bájese en el piso que sigue, le digo que están más limpios.

Mi tía se despidió pero pensó “ni de broma voy al segundo piso, está solo y bien a oscuras” entonces siguió hasta el primero.

Cuál va siendo su sorpresa que al llegar al primer piso se encontraba al lado del elevador el doctor, se le hizo raro principalmente porque de ir al primero pudo irse directo y además tendría que haber bajado corriendo para volvérsela a encontrar en el breve tiempo que toma del tercero al primero llegar.

La vio y sólo le dijo:

– Mire, allá están los baños.

Y le señaló la dirección, mí tía sólo le alcanzó a agradecer, entonces dice que un guardia se le quedó viendo muy raro y le preguntó:

– Oiga señora, ¿con quién habla?

– Con el doctor.

– ¿Cuál doctor?

– Ese, el que va ahí… ah caray, no ya se fue, qué raro estaba ahí hace un segundo.

– ¿Cómo era el doctor?

Y mi tía le dio una breve descripción, el guardia se sorprendió y le dijo:

– Ah mire, con que sí habla también, nombre señora ese es un doctor que se aparece en las madrugadas, es un muertito, pero nunca antes había hablado con nadie.

Cuenta mi tía que del miedo ya no quería subir ni bajar sola en las noches que le tocaba guardia, mejor prefería aguantarse a bajar ya fuera por las escaleras o por elevador, dice que le dio miedo no porque le diera la impresión de que el doctor fuese malo, sino por el simple hecho de saber que había hablado con un muerto hizo que se le pusiera la piel chinita, ya no lo volvió a ver, y si bien en el hospital se cuenta que se aparece una enfermera a ella tampoco le tocó verla, más bien el que tuvo una experiencia con ella fue su hermano pero esa historia la dejaré para otro día.

Espero que les haya gustado el relato, saludos.

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