EL ENCUENTRO Relato basado en experiencias reales

EL ENCUENTRO
Relato basado en experiencias reales de Ramiro Torres
Escrito y Adaptado por Eduardo Liñán

Desempeñe el oficio de trailero más de 20 años. Conozco muchas rutas del país y durante ese tiempo nunca tuve una situación rara o un encuentro con lo sobrenatural como muchos compañeros han contado en pláticas durante la comida o cena en los paraderos. Siempre pensé que todas esas historias eran productos de alucinaciones por meterse “chochos” para poder aguantar despierto a deshoras y después de largos caminos. Por lo que no les tomaba mucha importancia y lejos de asustarme con tantos relatos, me entretenían sus “vivencias” y sus extrañas aventuras. Con la misma salía del comedero y continuaba mi camino sin mayores problemas. Mi andar por las carreteras era muy ameno a veces; pero pesado cuando me consumía el tiempo por llegar a un destino. Fue durante unas vacaciones me sucedió algo que cambio mi vida y mis creencias para siempre.

Yo vivía cerca de Tuxpan, Veracruz y en ese entonces llevé a mi esposa y a mis hijos a la playa de Tamiahua. Antes de llegar pasamos por la laguna del mismo nombre. En esa ocasión íbamos con la intención de quedarnos a acampar para ahorrar en hoteles y llevaba mi camioneta cerrada. En el lugar donde nos quedamos hacíamos fogatas a la luz de la luna y cubiertos por las estrellas. Era una costumbre muy familiar el acampar y quedarnos por horas jugando con los niños hasta que nos ganaba el sueño. Durante la última noche que estuvimos en ese lugar, recorrí un paraje cercano a la laguna, era un bosque de manglar lleno de maleza y vegetación. Tuve que hacer mis necesidades y busqué un buen lugar alejado y despejado. Mientas hacia lo mío escuché a lo lejos que alguien se reía de una manera chillona, las risas extrañamente se escuchaban cada vez más cerca y me apuré por acabar. Luego de terminar caminé con rapidez a donde había dejado la camioneta y mi familia dormía en el interior de la caja. En eso sentí como si alguien me estuviera viendo a mis espaldas y me dio por voltear. A lo lejos pude ver a una mujer que parecía estar parada viéndome. Era muy bonita, de figura y rostro bastante hermosos que parecían iluminarse con una veladora que llevaba en sus manos. Tenía cabellos negros y abundantes que parecían moverse con lentitud por el viento. En cierto momento aquella aparición levantó su mano e hizo señas para que me acercara a ella y no niego que estuve tentando a hacerlo y más cuando dejó entrever por el vestido que llevaba, su bien tonificado muslo y sus senos semidescubiertos que me invitaban a volcarme en ellos. Apenas iba a dar mi primer paso para ir a su encuentro, cuando la puerta de la camioneta se abre y se asoma mi mujer, preguntándome si todo estaba bien. Yo algo nervioso le conteste que si y al volver a mirar a la arbolada vi que aquella mujer bonita había desaparecido. Pensando que todo había sido algo extraño, decidí mejor subir a la camioneta y dar marcha a la playa de Tamiahua, olvidando aquel suceso.

Llegue muy temprano a la costa y tanto mi mujer como los niños se divirtieron entre las olas y la arena. Nos la pasamos muy bien como familia, Esa tarde fuimos a comer mariscos y durante la noche hicimos una fogata para asar camarones y dulce para los niños; Era la última noche que estaríamos ahí. Así que hice un recorrido por la orilla de la playa, iba solo, caminaba mientras recogía conchitas y caracoles para regalárselos a mis hijos. Llevaba mi lámpara de mano para iluminar mejor y escuchaba el sonido de las olas, con cielos despejados iba muy satisfecho de haber descansado por unos días con mi familia.
Antes de regresar algo raro llamó mi atención, junto con unos caracoles estaba lo que parecía ser un hueso, era una vértebra, algo extraña por que parecía tallada y tenía unas marcas raras; pero lo más inquietante era que tenía una peculiar forma de mujer, sin pensar decidí tirar al mar aquel fragmento y seguí con mi camino. Caminé unos metros y volví a toparme con otra vertebra, pensando que quizá era otra, esta vez tomé impulso y lo arrojé de nuevo al mar. Iba meditando en que ahora si lo había tirado a lo lejos y continúe mi camino; cuál sería mi sorpresa que las olas de pronto dejaron ver el hueso en la arena, esta vez con un sentimiento de incredulidad lo tomé deseando que fuera otro y muy a mi pesar era el mismo, mismas inscripciones y mismo tallado con forma de mujer. De primera impresión pensé que quizá era una especie de señal divina o algo fortuito para llamar a la suerte, así que decidí llevármelo junto los caracoles y las conchas, y ahí comenzó toda mi historia de terror.

Por la mañana regresamos a Tuxpan y tenía que presentarme en la compañía transportista para recibir una ruta y manifiesto de carga. Tenía que ir para San Luis y me preparé esa misma noche para retomar de nuevo los caminos. Esa mañana me despedí de mi esposa y mis hijos con la promesa de volver y antes de partir llevé el tráiler a lavar antes de pasar por la carga. Mientras los lavadores detallaban la unidad, miraba con detenimiento el hueso tallado y era algo bien hecho, estaba pulido y la luz le daba una brillantez muy peculiar, la mujer que estaba impresa en el, parecía tener unas formas muy vistosas y me hizo recordar aquellos afiches de mujeres que colgábamos en las unidades para darles vista. Decidí colgarlo en la cabina con un cordón y llevarlo como un recuerdo.

Luego de enganchar la carga tomé camino rumbo a San Luis, antes de llegar a Tantoyuca, el vehículo empieza a fallar y de pronto ya no revoluciono más, el motor simplemente empezó a ahogarse y sobrecalentarse, así que hice una maniobra y quedé por un lado de la carretera. Se me hizo muy extraño que eso pasar, pensaba que quizás la lavada había afectado algo. Decidí quedarme ahí para marcar a la compañía y que me mandaran apoyo mecánico. Era algo tarde y el sol se había ocultado ya, la carretera tenía poco flujo vehicular y tomé el celular para llamar, como no era de extrañar no tenía una sola barra de señal y al tomar el radio para comunicarme con algún compañero, solo se escuchaba estática y ruidos muy raros, estaba mal. Lo único que me quedaba por hacer era esperar a algún compañero trailero que me ayudara al menos a llegar a un punto donde hubiera teléfono y marcar a la compañía.

Extrañamente no pasó ninguno por un largo rato, así que decidí probar suerte con la radio y estuve un buen rato intentando sin éxito. Cuando me rendí me quedé sentado viendo pasar algunas luces a lo lejos y el sonido de las cigarras invadía el ambiente caluroso que se sentía . Estaba en la completa oscuridad y el hueso que había colgado oscilaba de un lado a otro sin descanso. Lo tomé entre mis manos y sentí la textura lisa de la forma de mujer tallada en el, en tanto lo frotaba con algo de morbo. Paso un buen rato, cuando por fin veo a lo lejos las luces de un camión. Inmediatamente bajo con una lámpara haciendo señas para que parara y afortunadamente me vio. Se detuvo metros más adelante y corrí como si la vida me fuera en ello, le agradecí detenerse y le pedí ayud, tenía un celular algo viejo y destartalado; pero daba señal por lo que llamé a la central de la compañía, exponiendo el caso y la falla del camión; quedaron de mandarme ayuda mecánica, solo que no sabían cuanto tiempo demoraría. El camionero bajó y juntos revisamos el tráiler, al parecer tenía algo el sistema eléctrico por que no daba marcha y las luces apenas encendían. Cuando por fin desistimos el se marchó y yo me quedé resignado a esperar. Me subí al camión y me dispuse a dormir para esperar la ayuda. A cierta hora de la madrugada, me desperté alertado por que sentí que abrieron la puerta de la cabina y alguien se había subido, salí del camarote para verificar. Sentí un escalofrío acompañado de sorpresa cuando vi que una mujer estaba sentada viéndome con una sutil sonrisa; Encendí la tenue luz de la cabina y para mi sorpresa parecía ser la misma mujer que había visto noches antes en la laguna de Tamiahua.

Al preguntarle quien era y que hacia ahí, me miró con unos grandes ojos negros y me dijo que iba de paso, que vio el camión y se le hizo fácil subirse, quise bajarla para continuara su camino; pero vi con asombro que era una hermosa mujer, morena, de la región. Con grandes senos y piernas torneadas, de piel tersa y olorosa a flores, mi actitud cambió morbosamente al verla. Me dijo que venía de un baile; pero que se había perdido y nadie le había querido dar aventón, yo comencé a hacerle plática, el sueño se me había despejado. Las pláticas comenzaron a ponerse un poco más candentes y negué a mi esposa varias veces inventando que tenía problemas con ella. La mujer decía que estaba algo triste porque su novio la había dejado y eso hizo que sintiera mucho deseo por ella, no pude evitar acaríciale sus deliciosas piernas mientras pensaba en pasar a lo siguiente, la deseaba y mucho.

Sintiendo inmediatamente una erección que me erizo la piel. La mujer lo notó y antes de que pudiera hacer algo más, se colocó encima de mí para besarme. Mi erección se fue a las nubes, tanto que de pronto me resulto dolorosa, tenía que despojarme de mi pantalón. Mientras pensaba esto, metí mis manos bajo su vestido y no traía ropa interior, haciendo que mi excitación y mi deseo se volviera incontenible; apreté sus nalgas con firmeza y ella se despojo de su blusa mostrándome sus generosos pechos que no dudé en mordisquear y chupar. Me desabotonaba el pantalón y ella metió sus cálidas y sudadas manos para sacar mi pene endurecido. Luego de un rato de estarlo masajeando por fin se colocó y sentí la humedad entre sus piernas devorar mi virilidad en unos movimientos cadenciosos que hicieron que mis piernas temblaran. Aquello me resulto fantástico e irreal.

No sé cuánto tiempo pasó, pero terminé muy cansando después de tomar a aquella mujer. Ella se veía entera y radiante. Deseaba más sexo y empezó a chupar mi miembro flácido para volver a hacer que estuviera dispuesto. No tardé mucho en excitarme nuevamente y de nueva cuenta descargué mis ímpetus en las formas increíbles de esa mujer que resulto ser bastante hábil sexualmente. Así duramos toda la noche y yo estaba totalmente exhausto. Ella parecía más radiante y sensual, su piel brillaba con el sol y su cabello negro parecía haber crecido más durante ese tiempo. No podía más y me quedé dormido durante mucho tiempo, cuando volví a despertar era de noche y mi cuerpo estaba adolorido, me sentía con sed y mucha hambre. Aturdido y con el falo adolorido y enrojecido, Abrí al puerta para orinar y regresé a la cabina en donde me volví a quedar dormido, pasaron algunos minutos y sentí que alguien chupaba mi pene con bastante indulgencia y al tratar de incorporarme una mano firme hizo que recostara de nuevo. Miré hacia abajo y de nueva cuenta era la exuberante mujer que descargaba sus ansias conmigo. No me podía negar aquello, era tremendamente placentero y por enésima ocasión tuvimos sexo; pero algo andaba mal, mi cuerpo pedía clemencia y mi corazón empezaba a latir más fuerte en cada sesión. Tardaba más en poder tener una erección; pero aun así la mujer continuaba.
No sé cuánto tiempo estuve así, perdí la noción del tiempo y el sentido de la realidad. Empecé a notar que mientras la mujer copulaba conmigo, el ambiente se tornaba raro. Muy obscuro, pesado, pestilente. Eran sensaciones indescriptibles que me hacían desear más; pero a la vez sentía que en cada eyaculación moría y la mujer le gustaba beber mi semen de manera extraña.

En cierto momento de mi cordura, pude darme cuenta que quería matarme de manera placentera. Yo cada vez estaba peor y ella parecía no estar satisfecha y además llena de vida. Fue en el momento es que decidí que era suficiente que quise salir de la cabina del camión; pero la mujer con notable fuerza me lo impidió. Mis pocas fuerzas no servían para quitármela. Algo extraño pasó mientras devoraba mi pene por enésima vez. Como era habitual el ambiente dentro de la unidad era raro, desagradable y la razón fue escalofriante. Mientras deliraba por el intenso placer y mi estado físico pude notar que aquello que me chupaba el miembro era algo horrible; en vez de ser una mujer hermosa, estaba entre mis piernas un ser horrible de piel negra, cubierta con pelos gruesos y cuerpo aceitoso. Su rostro era una cosa aún más tenebrosa. Sus ojos eran violentos y la piel al igual que su cuerpo era negra y llena de ámpulas que parecían reventarse, carecía de dientes y en cambio sus encías parecían adherirse a mi miembro como rémoras siniestras. Aquello fue demasiado para mí, la alucinación me hizo recobrar algunas fuerzas y como pude logré forcejear para abrir la puerta de la cabina y salir.

Caí pesadamente en la maleza y como pude me arrastre para alejarme del tráiler. Sentí por un momento que aquella cosa estaba sobre mí y me seguía con pasos lentos, le alcanzaba a escuchar que me decía algunas cosas raras en una lengua poco comprensible. Al voltear para ver, la hermosa mujer estaba ahí; pero tenía un aspecto muy violento, lo más inquietante eran sus pies, estos no eran más en cambio tenía un par de asquerosas pezuñas cubiertas de un pelambre igual de asqueroso. Se dejó venir hacia a mí y cuando puso una pezuña sobre mi rostro y no supe más. La debilidad y el miedo hicieron que perdiera el conocimiento y quedé tendido.

Lo siguiente que recuerdo era que unos compañeros traileros intentaban reanimarme, los servicios mecánicos de la empresa también estaban ahí. Yo me encontraba muy débil y enfermo, apenas si podía respirar y mi cuerpo estaba amarillo y tenía una delgadez de muerte. Estaba semidesnudo, solo traía unos calzoncillos que apenas se me podían sostener y un par de calcetines. Cuando los compañeros me subieron a la ambulancia que estaba esperando. Llegaron unos representantes de la compañía a hacerme preguntas, yo no sabía que responder, lo que se me hacía aún más extraño era que mi tráiler no estaba por un lado del camino si no dentro de una brecha. Me llevaron a un hospital, los médicos encontraron que tenía anemia en estado avanzado, otros padecimientos que indicaban que tenía mucho en esa condición, además de eso mi pene estaba lacerado, mordisqueado severamente. En total pasé seis días en el lugar donde me quedé varado, fueron días en los que estuve teniendo sexo con aquella mujer infernal e insaciable y casi pierdo la vida. El tráiler había tenido una falla eléctrica como pensaba; pero estaba metros más delante de donde supuestamente había parado, por ese motivo no lograban encontrarme, ni el localizador, ni el teléfono, ni radio.

Fue una suerte que un camionero me vio tirado por un lado de la carretera que pudieron dar conmigo. La unidad estaba hecha un desastre, llena de basura y de mi propio excremento, durante seis días estuve metido ahí sin salir. No pude dar explicaciones, al menos ninguna convincente y se determinó que fue por exceso de drogas mi situación, fui despedido eventualmente. No le hallé explicaciones, tiempo después logre saber que eso a lo que estuve expuesto había sido una especie de súcubo o demonio sexual que te roba la vida a través del sexo. No le halle más respuestas lógicas. Hay muchas cosas que aun no comprendo y que me dejan más dudas. Temo por mi vida y por qué esa cosa regrese algún día a cumplir su obra, sé que esto es increíble pero en realidad me pasó.

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