CRIMEN Relato basado en experiencias reales

CRIMEN

Relato basado en experiencias reales de Naila Rojas
Escrito y Adaptado por Eduardo Liñán.

Fue una mañana de Agosto cuando llegué a mi trabajo en un puesto de pollos asados y fui recibida con la noticia de que una joven con la que había hecho amistad, había muerto en extrañas circunstancias, víctima de un asesinato aun sin resolver. Consternada por la noticia tan solo me puse a pensar en ella y recordarla como era en vida, haciéndole una inusual promesa al ver su carroza cuando la trasladaban al cementerio “Algún día nos volveremos a ver, amiga.”
El tiempo pasó y días antes del aniversario de su fallecimiento, pude tener contacto con ella. Para ese entonces trabajaba en un puesto de tacos en la noche y después de una ardua labor, regresaba a mi casa a descansar de un día agotador.

Mi sueño era profundo; pero puedo tener un estado de vigilia en el cual puedo captar lo que pasa a mi alrededor aun estando profundamente dormida. En esa noche podía escuchar la televisión que mi esposo tenia encendida, sin embargo entre sueños pude sentir y “ver” como mi amiga Laura se presentaba ante mí, en el sueño la veía ante mí y le preguntaba cosas. Ella en cambio permanecía en silencio y con un gesto de tristeza, de pronto estira su mano y me dice “mira” en ella había unas margaritas blancas “Estas flores me gustan” . Luego de decir esto las puso en mis manos. al colocarlas pude sentir la suya completamente helada, tanto que me dio un frio extraño que me hizo temblar, en eso sentí como mi esposo trataba de despertarme, y yo no podía hacerlo porque Laura me tenía tomada de la mano sin querer soltarme, mi respiración se cortó por unos instantes y al querer jalar aire, mi esposo me escuchaba emitir unos balbuceos sin sentido. Cuando por fin pude volver a la realidad, él estaba sorprendido y me dice que estaba temblando en la cama con la mano estirada y que trataba de gritar; pero parecía que me estaba ahogando. Al incorporarme, mi esposo notó que estaba helada, y aun nerviosa por el sueño , le conté lo que había soñado, esa noche no pude dormir tranquila.

A la mañana siguiente, me fui a trabajar con algo de inquietud y aun meditaba en lo que había soñado, me preguntaba por qué soñaba con ella; no éramos amigas de toda la vida y apenas la conocía; pero su muerte me dejo pasmada. En el trabajo todo estuvo normal; pero mi patrona me hizo un comentario: “Los familiares de Laura pasaron con margaritas en la mañana, ya va a cumplir un año de fallecida”. Algo en mi se perturbó al escuchar aquello. Al regresar ya de madrugada a la casa, sentí algo de miedo y angustia, no quise pensar mas y me dispuse a descansar.

Entré de nuevo en un sueño profundo y comencé a sentir como algo se me subía, sentía el peso de algo sobre de mi y cuando pude abrir los ojos, era ella, tenía su rostro pegado al mío y con esa mirada profunda y perdida, con ojos tan negros y sin ninguna expresión. Comencé a respirar con dificultad y trataba de rezar algo sin poder siquiera terminar la oración. Trataba de gritar, de moverme pero no podía. Sentía algo pesado y enorme impidiéndome moverme. En un instante desperté de mi sueño, ahí estaba mi esposo algo alterado tratando de calmarme nuevamente y cuando por fin pude hacerlo me solté a llorar entre sus brazos.

Era la víspera de su fallecimiento, me levanté cansada y con los ojos hinchados, al estar sola, la nombre.

–Laura, mañana que cumplas un año te llevaré las flores que quieres y una veladora, pero por favor déjame dormir en paz.

Llegó la noche y con ella el miedo, todo transcurrió normal sin percances, quizá lo que le dije funcionó; no la soñé esta vez, en cambio pude dormir largo y tendido. Al día siguiente ella cumplía un año de muerta, pensaba en lo que le había dicho y como aun estaba cansada, pensé que ya no me molestaría mas y me dormí. Era de mañana y de pronto se me presentó nuevamente en sueños, esta vez con una mirada de reclamo. Desperté asustada y no pude mas, le llamé a mi concuña y le pedí que me acompañara al cementerio. De camino pasamos a una florería y compré un ramo de margaritas y una veladora, ya estando en el cementerio le comenté al cuidador de la joven y le pregunte por su tumba. El hombre recordó y me indico donde estaba sepultada Laura, al llegar a su tumba estaba completamente en el abandono, solo había una veladora de vaso, apagada y sin consumir. Mi concuña me dejo sola, le puse las flores y prendí ambas veladoras, me senté en la tumba y comencé a “platicar” con ella.
-Laura, ya no me molestes más, he cumplido con venir a dejarte tus flores y tú veladora, ya no puedo hacer más por ti.

En ese momento la veladora que ya estaba en su tumba se apagaba y la mía aun seguía encendida. La volví a prender pensado que era el viento, repetí esta operación tres veces y las mismas que la veladora se apagaba, no sé si fue la desesperación o un sentimiento de culpa lo que me hizo comenzar a llorar de una manera incontenible, lloré por un gran rato hasta que ya no pude mas, con los ojos hinchados tan solo me levanté y le dije que ya no podía hacer nada más y me marché.

Ya de regreso a mi casa me preparé para ir a trabajar y la noche transcurrió normal, sentía algo de alivio, cuando me regrese del trabajo me dispuse a dormir, entre en un sueño profundo y esta vez soñé con ella pero de una manera diferente. Estaba parada enfrente de su casa, y la veía en la puerta, ella estaba tratando de abrir, cuando de pronto vi a alguien que se le acercaba por la espalada y le apuntaba a la cabeza con un arma, un destello comenzó a iluminar toda la escena y en el momento que iba a ver el rostro del asesino despertaba, gritando alterada diciendo

-¡Cuidado te van a matar!

Nerviosa y sudando copiosamente, empiezo a llorar y a decirle a Laura.
-¡No puedo hacer nada, no me van a creer que vi a tu asesino, van a decir que estoy loca, no somos parientes ni nada, perdóname por favor, no puedo hablar!
Al llegar el día, y ya de camino al trabajo aun estaba nerviosa por toda esa situación y la imposibilidad de hacer nada, ¿Quien me iba a creer? ¿Que pruebas tenia? ¿Por qué me pasaba esto a mi?, llegando al trabajo me encontré a la patrona sacando papeles de una caja vieja, en eso vi un periódico y en él una noticia que me dejo helada, era el reporte del homicidio de Laura y las circunstancias en las que había muerto, de un balazo en la cabeza por un desconocido a la entrada de su casa, en el reportaje había una foto de una persona que reconocí por la ropa, era la misma ropa que había visto entre sueños del asesino de Laura, la cual vivía con ella, y entonces lo comprendí todo.

Laura me quiso transmitir un mensaje, me quiso poner alerta y me mostró quien la mató, entonces un torbellino de sentimientos de culpa e impotencia me invadió, sentía tanto no poder ayudarla, sentía un enorme miedo de decir la verdad, de decir algo siquiera, el estrés y la ansiedad me llevaron al baño a devolver y después de un largo rato de llorar y pedirle perdón por no poder hacer nada, sentí algo de alivio. Pensaba que quizá con el tiempo esta persona tendría su merecido castigo algún día, aunque aun hoy en día el solo pensar en esto y contárselo me pone nerviosa y un sentimiento de culpa me invade, ella dejo en la orfandad a 2 niños y hasta la fecha su crimen sigue sin resolverse, ella de tanto en tanto se me aparece entre sueños, con esa mirada triste y con ese gesto de impotencia. Y cada que la veo le pido perdón por no poder o no saber qué hacer.

~Eduardo Liñán © 2017, derechos de contenido. Reservados

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