Relato de miedo (Caso real)

Recientemente me habia enterado de un hecho acontecido en los ultimos dias de noviembre del año pasado. El suceso tuvo lugar en lo que muchos conocemos como el barrio Samorè o tambièn algunos lo llaman barrio 24.

Antes que nada,la zona que mencionè,en la antiguedad fuè parte de la vieja estaciòn de trenes 24 de Septiembre .Una estaciòn que fuè inaugurada en el año 1909 y durò hasta el año 1950.Se la conocìa como la estaciòn CC18,y tenìa como base sobre lo que hoy conocemos como los monoblocks del barrio 24.,sobre avenida Roca,a la altura del 2500 y se extendia hasta el 2800. La vieja parada de trenes estaba delimitada por lo que hoy conocemos como Av, Roca Alsina,Pueyrredòn y Juan B,Teràn. Entendiendo que fuè una zona de actividad febril,siempre suponemos de algùn hecho tragico en lo que durò la vida de esta estacion,y dà la casualidad que en donde ocurrieron los hechos,era parte de un sector de cargas,donde solo Dios y algun memorioso sab¡rà lo que pasò. Aquella noche,ya tarde, los muchachos reunidos,bebian alegremente,otros,un poco mas apartado,fumaban el tiempo y las risas se dejaban escuchar.En eso,llega en su auto,un integrante mas del grupo,Al detener su auto,la musica entro en escena y la cosa se puso mas movida. Ya cerca de la madrugada,envalentonados por el alcohol y las sustancias prohibidas,comenzaron a sentir coraje.Unos le querian pelear al perro familiar,otros, al mismisimo satanàs y el resto solo querian seguir en lo suyo. Durante varios minutos,a viva vos decian no tenerle miedo ni al diablo……

Entre tanto barullo y algarabìa desmedida,de la nada aparece una anciana. Estaba toda desalineada.Sus cabellos despeinados parecian haberse quemado. Daba el aspecto de estar calva en partes. Sus ropas arapientas,daba la sensaciòn de una pobre mujer. El dueño del auto se percatò de su presencia.El me cuenta que pensò que era una abuelita que nesecitaba ayuda.La mirò y fuè movido a compasiòn.Bajo la musica de su vehiculo e hizo callar a los demas. Preocupado ante la imagen que vio,le dijo en vos firme a sus amigos que la mirasen, que haganel favor de traerla hacia ellos.La querìa llevar al hospital,porque aparentaba estar muy mal. Cuando dos de los jovenes se disponìan a traerla junto a ellos,esta anciana, casi levitando se les vino encima.Sus ojitos pronto se convirtieron en dos huecos cadavericos.Ariò su boca y dejò entrever que no tenia dientes. Casi de un salto,se aproximò al frente de auto y quedò parada mirandolos fijos a todos. El panico de apoderò de todos, Unos corrieron por la calle,otros,pecharon los alambrados de las humildes casas. El terror hizo que se les fuera el efecto de sus excesos. Y a los que habian desafiado antes,los invadiò la mas cruel cobadìa,lamentandose por haber proferido insultos a quien no debian haberlo hecho jamàs. En tanto,este muchacho subiò a la velocidad de la luz a su coche,cuando quizo arrancar para huir, se dà con que la anciana estaba a su lado,mirandolo con sus ojos cadavericos,con su boca abierta…con una presencia paralizante…….

Pero la adrenalina pudo mas que el miedo y saliò corriendo,pidiendo ayuda a los vecinos. Sus pantalones estaban mojados del miedo,su vos desesperada pedia a gritos que le abran alguna puerta.
Pronto los vecinos comenzaron a salir y uno de ellos lo cobijò en su casa. Sus familiares lo pasaron a buscar para llevarlo a su hogar. El auto fuè retirado a la mañana siguiente. El aùn conserva en su mente aquella mirada fantasmagorica de un ser que le dejò en claro que no se debe desafiar a las entidades del mal. Todavia le cuesta conciliar el sueño y desde aquella madrugada,su vida de excesos cambiò y perdura todavìa el miedo a cruzar por aquella esquina de barrio,donde los espiritus caminan entre las penunbras de un sombrìo mas alla……………

 

Narrada por:  JORGE SORIA.

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