Pasajera

 

PASAJERA
Escrita por Eduardo Liñán.

Esa mañana notó que el camión era algo diferente. Los asientos estaban dispuestos en una sola fila y a lo largo de las ventanillas, de ambos lados. Maldijo el transporte porque de esa manera no tendría oportunidad de descansar. Casi siempre le tocaba ir con algunas personas en el trayecto inicial; pero en esa ocasión vio que venían unos pasajeros sentados muy juntos en una parte, frente a la puerta trasera. Vio un estribo pegado a ella que le serviría de apoyo para dormir un poco y se acomodó. Sin embargo notó algo que la molestaba y era la mujer que venía frente a ella. Estaba sentaba viéndola fijamente; permanecía sentada entre dos tipos de aspecto indígena y con el corte de cabello tipo militar que les daba un aspecto desagradable.

Por esas épocas si te pelabas así o eras policía-militar, narco o te gustaban los narco corridos. No le dio mayor importancia a los tipos; pero si a la mujer. La veía con detenimiento y con los ojos bien abiertos y sin pestañear. Parecía que había llorado porque tenía el maquillaje corrido y unas tenues lagrimas que se asomaban por sus ojos. Mientras intentaba desviar la mirada notó que no le perdía el contacto visual y eso la empezó a asustar. Pasaron muchas cosas por la cabeza de la joven e intentó no hacer caso. Sacó su celular y al hacer esto los hombres que acompañaban a la mujer la miraron también como queriendo adivinar que era lo que hacía.
De pronto el autobús se paró para levantar a un pasajero. Era un joven de aspecto humilde que llevaba una mochila y una gorra que le cubría la frente. Caminó hasta la parte trasera y se sentó a unos centímetros de la joven, la cual no le dio importancia al pasajero. En cambio seguía mirando a la mujer que no le despegaba la mirada y los hombres estaban atentos a lo que hacía. El momento se hizo eterno y la joven ya tenía sensaciones de molestia y casi a punto de pararse a reclamar; pero la presencia de los hombres se imponía. En cierto momento el joven se paró de improviso y casi saltando del asiento. Caminó hacia la bajada y tocó el timbre ante la mirada de los hombres que hicieron un movimiento como queriendo levantarse. En cuanto abrió la puerta, el joven tomó a la muchacha y la jaló en un rápido movimiento para bajarla del autobús. Ante la mirada sorprendida de los pasajeros.

Ambos se cayeron en el pavimento y el chofer sin darse cuenta continuó su marcha, mientras que uno de los hombres se asomaba por una de las ventanillas del autobús.
La joven histérica y presa del miedo pensando en lo que acababa de suceder. Quiso incorporarse y correr pidiendo ayuda; pero el joven la detuvo y la miró con detenimiento intentando calmarla.
-Espera, no grites. No quiero hacerte daño, no quise asustarte; pero creo que te acabo de salvar la vida -Dijo el joven con el rostro preocupado.
-¿Que dices? Aléjate- decía la joven furiosa y casi a punto de correr.
-Viste la mujer que venía con esos tipos, la venían apoyando, esa mujer estaba realmente muerta…
Después de escuchar eso Erika cayó en la cuenta y comenzó a atar cabos. Su rostro se torno pálido y luego de un rato, le agradeció al joven y regreso caminando a su casa lentamente y sin voltear.

~Eduardo Liñán

 

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