La reina del enjambre – Parte 3

El Rata disparó dos veces contra el monstruo desnudo, ambos proyectiles le dieron de lleno en el rostro; el zombi cayó derrumbado al instante. Jovanca buscó con la mirada al segundo zombi, un muchacho delgado vistiendo ropa veraniega con un enorme agujero en el estomago. Pero el zombi ya se había ocultado entre la multitud y estaba ocupado devorando las entrañas de una mujer de avanzada edad.

Zombie-terror-imagen
Otros tres zombis salieron del agujero, dos se lanzaron a la multitud, otro saltó directo a Matías pero Jovanka lo sujetó del tobillo y lo azotó contra el piso abriéndole así el cráneo, y desparramando sus sesos por el suelo.

Los gritos y el pánico no se hicieron esperar, todo se volvió caos en un abrir y cerrar de ojos. Un zangano con poca experiencia empeoraba la situación gritando y disparando por doquier, hiriendo mortalmente a varios civiles. Cuando una bala perdida pasó al lado de la oreja de Matías, el Rata apuntó su Beretta hacía el zangano y vació medio cartucho contra el muchacho, el cual cayó muerto al instante.

La gente corría de un lado a otro, empujando, lastimando, e inclusive aplastando hasta la muerte a quien se pusiera en su camino. La verdad es que la multitud enloquecida causaba más muerte que los mismos zombis, los cuales apenas habían infectado a un par de personas.

“Esto sería mucho más fácil si no fuese puto día de camiones.” Pensó el Rata, y tenía razón. Una vez cada dos meses, Un escuadrón de zanganos se aventura al mundo en busca de recursos útiles y/o codiciados dentro de La Trinchera. Muchos de estos bienes, tras ser repartidos de forma desigual, eran colocados en puestos de intercambio y comercializados. El momento para conseguir los mejores artículos por el mejor precio, era en la mañana de la llegada de los camiones, por ende, los bloques comerciales se llenaban de gente durante todo el día.

La gente, desesperada, comenzaba a aglomerarse frente a los portales que llevaban a otros bloques. El Rata sabía que sería imposible salir por allí, una vez un bloque se cierra, ni el mismo diablo logra cruzar al otro lado; esa gente tendría que arreglárselas para sobrevivir hasta que el escuadrón de zanganos de contención apareciese, y ellos pueden ser aún más peligrosos que los mismos zombis.

El Rata y la gigante no pensaban quedarse allí; aunque lograsen sobrevivir a los zombis, los zanganos de contención probablemente los matarían de cualquier forma. Matías y Jovanka no necesitaron intercambiar palabras para saber lo que el otro estaba pensando. Tras cerciorarse de que no hubiesen más muertos vivientes del otro lado de la pared, escalaron por los escombros y salieron de la ciudad utilizando el mismo agujero por el cual entraron los causantes del alboroto.

Una vez al otro lado, el Rata y Jovanka pudieron ver lo que había causado el agujero en la pared. Un enorme camión de los zanganos se había estrellado contra el muro de la ciudad. Probablemente el mismo traía a los zombis en su costado. El Rata echo un ojo al interior del vehículo, el zangano que conducía el camión estaba allí, con la cabeza abierta y los sesos aún escurriendo por el parabrisas. Algo con la escena no cuadraba en la mente del Rata, pero no tenía tiempo para preocuparse por ello si quería volver a la ciudad con vida, el tiempo apremiaba.

—¡Matías, mirar!-Le ordenó la gigante-.

En el suelo, junto al asiento del pasajero, había una delgada muchacha pelirroja apenas conciente. La misteriosa mujercita, a pesar de tener múltiples rasguños, no parecía haber sido mordida, sus piernas eran extremadamente flacas, pero no había señales de que hubiesen sido devoradas por los zombis.

—¿Como llegar aquí? -Preguntó Jovanka-.

—No lo sé, pero no podemos ayudarla y lo sabes, así que ni si quiera lo pienses, ¿Me entendiste? -Respondí el Rata de forma apresurada- Ahora vamonos, es una orden.

La gigante bufó y siguió a el Rata, quien caminaba pegado a la pared  de la ciudad.

 

Articulos relacionados:

Si te gusto, recuerda que tambien puedes compartir con tus mejores amigos en las redes sociales, no te olvides en dejar tus comentarios aqui abajo, hasta mañana amigos del blog,

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *