La noches de miedo

Una noche en 2005, cuando yo estaba dormida y mi bebé en su moisés a los pies de mi cama, sentí que alguien me miraba y cuando desperté vi a alguien observándome, era una mujer de pelo corto que me miraba con una expresión de enojo, en ese momento yo cerré los ojos y no me podía mover, sólo pensé en levantarme por mi hijo pero no pude, el miedo me paralizo, no pude ni siquiera mover a mi esposo para despertarlo.

A partir de esa noche sucedieron cosas extrañas en mi casa, la luz del baño se prendía a media noche, la luz de la cocina y la licuadora también se prendían.

fantasma-presencia

La mayoría de las noches tenía pesadillas donde veía a una mujer regañando a mi hijo y casualmente el llanto de mi niño me despertaba para que yo me dirigiera al cuarto por él, pero sentía mucho miedo.

Así pasó casi un año. Varias noches encontraba a mi hijo llorando y lo veía como pegándole a la pared que estaba junto a su cuna, el decía “no, no”, lloraba y manoteaba a la pared, era como si alguien lo jalara y él forcejeaba, esa escena me daba mucho miedo. Así que lo cargaba y me lo llevaba rápidamente.

Un día mi hermana se quedó en mi casa a dormir y ella y su esposo se durmieron en el cuarto de mi hijo y al otro día en la mañana, mi cuñado me dijo que cuando salió del cuarto quiso volver a entrar pero vio a alguien sentado en la silla que estaba ahí adentro así que pensó que era alguna visita mía y se retiró pero le comenté que no había nadie más en la casa.

Inmediatamente sentí un miedo terrible, no sabía qué hacer, no podía ni moverme y mi hijo me abrazaba muy asustado y decía: ahí má ahí ta. Le pregunté en dónde y me llevó a su cuarto, no quería entrar y me señaló la pared, la misma pared que él manoteaba en las madrugadas, sentí un escalofrío en todo mi cuerpo pero entré al cuarto y hablé fuerte muy fuerte dije: ¡quien quiera que seas no tienes permitido estar aquí, vete, no te permito estar en mi casa, no hay nada aquí para ti, vete!

Mientras gritaba, mi hijo estaba escondido debajo de su mesa de juguetes, recé un salmo de la Biblia y me salí de la habitación.

Esa ocasión fue la última vez que sentí esa presencia en mi casa.
Guadalupe R.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *