La brujeria parte 1

BRUJERIA PARTE 1

“Me gustaría que relatara algo que les quiero contar pero quiero que sea anónimo porfís…”
Seria por el año 94 que mis padres compraron un terreno, era amplio y tenía tan solo un deteriorado cuarto de baño al fondo del mismo, poco a poco comenzaron a levantar muros y techos, sin embargo desde que llegaron a vivir ahí, cosas malas les sucedieron, en ese entonces aun no nacía, cuando se cambiaron al terreno mi mamá estaba embarazada de mi, pero falleció en extrañas circunstancias cuando aún era niña, recuerdos de mi infancia tengo pocos, a excepción de uno en particular que aun sigue atormentándome, en una ocasión mi papá me regaló una muñeca que hablaba y se reía, incluso le dabas de comer y te daba las gracias, era de baterías, una noche recuerdo que me despertó la risa chillante de la muñeca, una sonrisa electrónica que después de un rato te daba escalofríos, yo me pare intentando apagarla y me regresé a acostar, enseguida vuelvo a escuchar las carcajadas de la muñeca pero esta vez se para mi hermano y le quita las pilas, nos acostamos y apenas estábamos agarrando el sueño cuando se vuelve a escuchar las risitas. era demasiado, nos asustamos y mi hermano toma la muñeca y la guarda en un ropero, por la mañana, la saca y la comienza a despedazar, los restos los tiró a la basura y nunca mas volví a tener o pedir muñecas.

brujeria-diablo-infierno
Al entrar en mi adolescencia pude experimentar con mas claridad, ciertas cosas que ocurrían donde vivíamos, en ese entonces ya teníamos una casa bien cimentada en el terreno que mis papas habían comprado, mi vida transcurría de manera monótona y llegar a mi casa me deprimía a veces, mis estados de ánimo eran cambiantes, yo lo atribuía a situaciones de mi edad, pero, había algo más que no sabía explicar, continuamente al llegar a mi casa, veía niños correr por el patio y a veces de noche, escuchaba sus risas alrededor de la casa, yo les decía a mis hermanos si habían escuchado ellos afirmaban que sí, pero pensaban que eran niños de la colonia, había muchos por los alrededores, sin embargo y cansada de juegos, salía para regañarlos y correrlos y jamás vi nada, tan solo obscuridad y focos encendidos a lo lejos de las demás casas.
Una noche, jugábamos mis hermanos y yo a la lotería, entre risas y bromas nos la pasábamos bien esperando ganar cada que nombraban una carta, estábamos tan atentos en ganar que de pronto la algarabía fue interrumpida por un extraño lamento, todos nos quedamos viéndonos, pensábamos que nuestra imaginación nos había engañado pero estuvimos pendientes de los ruidos exteriores y de pronto otra vez, un grito de mujer, era lastimero como si alguien le estuviera haciendo daño, nos pusimos alerta y corrimos a asomarnos a la ventana, teníamos mas curiosidad que miedo, el perro, un bull terrier comenzó a ladrar frenéticamente a algo en la obscuridad, nosotros de principio pesamos que quizás algún ladrón se había metido a robar, era algo común en esa colonia, pero no vimos nada, pero uno de mis hermanos notó algo extraño en el comportamiento del perro, ladraba nervioso pero a algo en la pared, nosotros no veíamos nada pero el animal parecía que si lograba percibir algo, porque rasguñaba y lanzaba mordidas a la pared.
Decidimos alejarnos de la ventana y tratar de olvidar todo, comenzamos a guardar las tablas y las fichas de la lotería y de pronto la luz se va y se escucha de nuevo el lamento pero esta vez afuera de la ventana, todos gritamos con miedo y nos abrazamos temblando, la luz volvió y los ladridos del perro continuaban, esa noche tuvimos todos dificultades para dormir, no podíamos, estábamos esperando que en cualquier momento se volviera a escuchar el lamento, el perro lo tuvimos que meter a la casa para que se calmara y poco a poco nos quedamos dormidos.
CONTINUARA…..

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *