Historia sin nombre

Relato enviado por: ISRAEL GONZALEZ HERNANDEZ

Esta historia no tiene un nombre, ni siquiera es propia solo estuve presente en el suceso, puede que sea un poco fantasiosa y no quiero ganar nada por esta, solo quiero que algunas personas sepan de lo sucedido: ya hace varios años atrás aproximadamente cuatro años paso un acontecimiento a una de mis compañeras de trabajo, para esto deben saber que trabajábamos en un cine de la cadena roja ubicado a unos cuantos metros del metro santa Martha (esto en la ciudad de México), esta empresa es muy amable con sus empleados ya que hay flexibilidad de horarios para aquellos que tienen que estudiar y trabajar.


En un día común para cualquier empleado que realiza sus tareas cotidianas, yo iba llegando al trabajo aproximadamente entre una y dos de la tarde, como era mi costumbre y creo que la de cualquier otro me puse a saludar a varios de mis compañeros, taquilleros, dulceros, etc. Ya después de haber saludado a más de medio cine me dirigí hacia la puerta de la gerencia (la que se encuentra a un lado de las quillas donde se cortan los boletos), para poder entrar a la gerencia se tenía que tocar un timbre ya que solo se abría con el permiso de alguien o con una clave, cabe mencionar que nadie podía entrar con clave salvo gerentes, coordinadores y tesoreros, ya que si tu de vale madres la querías abrir se armaba un “zafarrancho” y hasta un acta administrativa te andaban poniendo, entonces no había caso de arriesgarse.
Después de tocar entre a la gerencia la cual se encuentra en el piso de arriba junto a la proyección, en la cual hay aproximadamente 10 proyectores y los pasillos para llegar a estos se entrelazan de una manera muy sencilla de tal forma que los pasillos entre sí formaban un ocho como el de un reloj digital además de un pasillo extra que pasaba entre la gerencia y el staff, hasta el fondo pero muy hasta el fondo solo había una ruta de emergencia, entonces si llegaba a pasar algún siniestro antes de llegar bajabas como 2 kilos, al abrir la puerta de emergencia mandaba una alarma y hacia una sonido similar a las alarmas contra incendios.
Habían pasado 20 minutos desde mí llegada entonces solo me faltaba saludar a mi compañera de proyección “anita”:
– ¿Qué tal anita, como estas?
– < aquí chingandole como siempre, ya ves>
– Si. Que onda! ¡A que hora te vas?
– < a las 3, ya solo espero a que llegue “juancho” y me voy en chinga a la escuela>
– Va, pues ojala ya no tarde y ya te lanzas
– <si eso espero>
– Bueno “anita” te dejo, ya me voy a chingarle yo también jajaja.
– <Si, cuídate bye>
Después de haber recibido mi dinero para poder operar en la dulcería me fui a realizar mis labores del trabajo, ingrese mi clave para operar y como es costumbre entre semana no hay ni una mosca, entonces no queda más que platicar y echar el chisme entre amigos, a lo lejos yo y mi amigo vemos que “juancho” viene corriendo a toda prisa por que se le hizo tarde para llegar al trabajo, paso como el mismísimo flash sin voltearnos a ver.
Ya pasando varias horas y después de saber vida y media de todos, vimos pasar al compañero que cerraba proyección. Pasaron más horas y por fin iban a dar las 10 de la noche, por fin me iba a largar a descansar a mi casa, cuando el tesorero me va retirar el dinero para que pueda irme vemos como pasa “anita” en una forma apresurada:
-¡Que no ya se había ido “anita”! (le pregunte al tesorero)
– < no se we, yo llegue a las 5>
– ¡es cierto! , igual y regreso por algo.
Limpie mi punto de venta como el buen empleado que era, y me despedí de unos cuantos, camine al staff, al llegar me encuentro a “juancho” y al compañero de cierre comiendo y un poco sacados de onda:
– Que paso “juancho” hace rato pasaste y ni me saludaste
– ¡No mames, que crees que paso! ( me dijo con gran asombro)
“juancho”
Entre a las 3 para relevar a “anita”, nos despedimos, entonces ya se fue en chinga porque tenía que ir a la escuela, estuve revisando proyectores y dándoles una limpiada a uno que otro, estuve de arriba para abajo entre diferidos y montando las salas. A las 6 llego este “wey” (el compañero de cierre), y pues ya estuvimos paseándonos más tranquilos, apenas nos dio hambre entonces me lance a mi locker para sacar la comida y en eso veo a “anita hasta el último proyector, en ese momento me dio un chingo de miedo, entonces le hable “anita” (con voz medio alta) pero estaba inerte, entonces me acerque y la toque del hombro, hizo una expresión como si hubiese despertado, y le dije “¡que pedo!”, no me dijo nada y se fue, entonces estoy asombrado, asustado, no sé qué carajos siento, pero si está muy cabron ¿no crees?
Al escucharlo se me erizo la piel y me saque de pedo como ellos, por que sonaba a algo paranormal o un estilo así, al día siguiente hice lo posible por llegar temprano y preguntarle a “anita” de lo que le había pasado, me miro seria y me dijo “no quiero hablara de eso”.
Han pasado los años y los que nos seguimos hablando aun no encontramos respuesta a lo que paso y ella sigue sin querer decirnos. Muchos dicen que la abdujeron, otros que le robaron su tiempo y otros que simplemente quería
llamar la atención, aunque sacando conclusiones hay varios puntos en contra de que se haya escondido por:
– Si abría la puerta de emergencia hubiese activado las alarmas.
– Salir de gerencia o proyección era notorio ya que si salía tenía que tocar para que un gerente le abriera.
– Tenía que entrar a la escuela a las 3:30 y salía hasta las 10
– Nadie soportaría esconderse 7 horas seguidas sin comer, tomar agua o ir al baño.
– A partir de las 6 ya habían dos personas en proyección y no se cruzo con ninguno de ellos.
– No pudo ir al staff o gerencia sin que alguien la hubiese notado.
– La actitud que toma al preguntarle sobre lo que paso.
Como ven esta historia es un poco rara y no obligo a nadie a creerme, es solo algo que quería compartir ya que se me hace interesante esta historia.

12 pensamientos sobre “Historia sin nombre”

  1. Madre mía! No sé lo que asusta más, la propia historia o no entender casi nada de lo que se dice ya que está escrito en jerga.

    Me cuesta horrores leer un relato donde no entiendo la mitad de las frases. Culpa mía, no tenía que haberme empeñado en hacerlo.

    Por otro lado, lo que he entendido de la historia pues sí tiene un pelín de intriga, que Anita se pase horas paseándose por allí sin que ninguna alarma sonara en según qué zonas… o que le confundieran al tal Juan cuando él no pasaba por allí. Eso… vale… Pero ¡vaya trabajo entender el relato!

      1. Hola amiga, pienso que fue un error compartir esta historia, en el blog hay varios con buen ortografia este relato lo envio un visitante, saludos.

  2. Creo que el relato fallo por no haberse mantenido serio y utilizar jergas para contar las cosas. Y además querer hacer bromas en medio como lo de bajar kilos para salir por la salida de emergencias. Deberías haber mantenido el relato serio. Si no es como contar un chiste en medio de un poema. Así de desubicado queda para que me entiendas

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