Historia real – sombras Negras en casa

Historia real – sombras  Negras con cuernos grandes

MALEFICIO

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HISTORIA DE TERROR PARA LEER:

Mi nombre es Margarita, Maggie para los amigos, me dedico a ayudar en los asilos de ancianos y a personas sin hogar, pero hace algún tiempo no fue así, durante mucho tiempo me dediqué leer cartas y realizar encantamientos y limpias, desde los 15 he viví de esto, sin embargo después de toparme con el caso extraño de una persona que vino a consultarme por una salación en su casa, decidí abandonar todo decía que estaba maldita y que le habían puesto un maleficio muy grande, yo como en todos los casos que venían les ponía atención a lo que me decían y en muchas ocasiones era mas por superstición que cosas reales, pero esta vez no fue así.
Como todos los días, mis labores comenzaban temprano, la rutina era consultar desde las nueve de la mañana y ya había varias personas esperando su turno para que les leyera las cartas y hacerles limpias, era un fin de semana, eran casi las 2 de la tarde cuando terminé con el ultimo, me di cuenta que estaba una señora esperando, no había conseguido número para ese día, pero suplicaba verme, yo con gusto la atendí y me comenzó a contar su situación.
Desde hacía algún tiempo empezó a notar muchos cambios en su casa, ella vivía con su mamá, una señora ya de edad que creía fervientemente en sucesos y fenómenos paranormales, su casa estaba ubicada en un enorme terreno, según ella, su abuelo se había hecho de el “a la mala” y a raíz de eso comenzaron a tener muchos problemas con la familia dueña original de ese terreno, el punto álgido de esa situación llegó cuando unas señoras reclamaron la propiedad diciendo tener papeles y pagos del mismo, se hizo una fuerte discusión entre estas mujeres, donde hubo golpes y agresiones de todo tipo, después de ese incidente, comenzó a darse una lucha entre ambas partes para tomar la tierra que, en creencia de ambos, les pertenecía.


La situación se tornó larga y comenzaron los verdaderos problemas. La señora a la que llamaré Katy, empezó a encontrar cosas extrañas en el terreno y su casa, fetiches, tierra extraña, animales muertos y piedras acomodadas intencionalmente en ciertos puntos del terreno, al principio lo tomó como una broma de mal gusto y un intento desesperado por amedrentar, pero su madre preocupada le decía que buscara ayuda de una persona que hiciera una limpia y las liberara de lo que consideraba maldiciones puestas en ellas. Escéptica recogía todos los objetos extraños que a diario encontraba y los tiraba a la basura.
Cierta noche que se paraba al baño, escuchó ruidos extraños afuera de la casa, alertada se asomó por una ventanita, y vio con miedo que había sombras que iban y venían, pensando que quizá eran los mismos que le echaban cosas o ladrones, prendió todas las luces para alumbrar y extrañada no vió nada. Después de aquel suceso las mujeres dormían juntas, la mamá de ella frecuentemente insistía que el diablo rondaba el terreno, que lo bendijera e hiciera oración. Fue de madrugada nuevamente en que ambas sintieron un fuerte ruido en el techo, pasos y alguna especie de animal que galopaba afuera de la casa.

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Temerosas comenzaron a hacer oración y los ruidos extraños comenzaron a escucharse más fuertes, golpes, crujidos, risas extrañas y lo más escalofriante eran los cascos de algo galopando. En cuanto amaneció comenzaron a revisar el exterior lo que encontraron fue inquietante. Había muchas pisadas como de pezuñas, huellas de personas descalzas, las plantas estaban quemadas, además encontraron pedazos de carbón y mucha tierra que no correspondía al terreno. Algo no estaba bien, y por un instante Katy quiso ceder y buscar ayuda, fue entonces que se acercaron a mí. Yo al principio no creí su historia, me parecía fantástica, pero me entró la curiosidad y acepté ir a su casa a hacer una somereada, al llegar a su casa algo sentí, algo extraño que jamás había experimentado, era una fuerza extraña que te sofocaba apenas entrabas en la sala, hacía un calor poco usual, la sensación de sofocación le siguió una de inquietud y como de ira, quería salir corriendo, pero ya estaba ahí, además me habían dado un dinero, así que comencé con los rituales habituales para somerear una casa, anafre, carbón, hierbas y oraciones, como era habitual, el humo que despedían las hierbas y chiles en el carbón hicieron que las mujeres salieran, yo continúe en todas las habitaciones y conforme iba entrando en cada una de ellas, la sensación de claustrofobia era mayor cada vez, ya quería terminar con aquello y largarme de ahí.
Fue entonces que llegue a una parte de la casa donde había unos muebles viejos, en cuanto entre al lugar, una fuerza cerro violentamente la puerta del cuarto dejándome adentro, al tratar de abrir la puerta era imposible, estaba trabada, no sabía cómo o porque, pero el humo del anafre comenzó a acumularse dentro de la habitación y comenzaba a sofocarme, esa sensación era horrible, el picor de los chiles con la falta de aire, hicieron que me derrumbara en el piso y estando en el sentí como algo presionó mi cabeza impidiéndome moverme, por un momento pensé que era mi fin y de pronto Katy abrió la puerta, sacándome antes de que desfalleciera.
Después de un rato, logre recuperarme y decidí irme, dejando a las mujeres a su suerte, después de unos días, Katy me contactó y me suplico que fuera a su casa, que la ayudara con algo delicado, yo estaba muy renuente en ir, pero dado el tono de suplica con la que me lo pedía, accedí a ir, lleve líquidos, agua bendita, amoniaco, éter y muchas cosas más, como pensado que con eso me protegería de lo que hubiera ahí.

Al llegar todo parecía normal, la misma sensación de pesadez y sofocación, como si nada hubiera cambiado, Katy me pidió que hiciera riegos y que me ayudaría, la mama estaba sentada en un viejo sillón viéndome con angustia y comencé a regar agua bendita y líquidos preparados para alejar los males, al llegar al cuarto del evento anterior como temor quise pasarlo por alto y arroje el agua desde fuera pero algo paso, fue algo perturbador lo que sentí en cuando arroje el agua, algo me tocaba en el cuello, algo presionaba con una fuerza invisible mi cuello con la intención de sofocarme, con terror tire todo y quise salir corriendo, no pude, mis piernas me pesaban tanto que no podía moverlas, entonces me di la vuelta y un terror que jamás había experimentado me asaltó, la luz exterior se reflejaba en la pared y en ella pude ver una sombra, enorme, de un hombre grande y fuerte, pero lo peor era un par de enormes cuernos que tenía en la cabeza.
El mayor grito que pude haber dado, se quedo atorado en mi garganta provocándome dolor y unas ganas terribles de orinar, no pude contenerme y comencé a mojarme la ropa, cerré mis ojos lo mas que pude y escuche esas pisadas, como de pezuñas de caballo, quise bloquear mi mente y pensar que todo aquello era irreal, imposible, mas no fue así, era auténtico, y con ello todas las cosas malas que había hecho, vinieron a mi mente y pedí perdón, esperando morir en cualquier instante. La sombra desapareció y los ruidos cesaron, como por arte de magia la sofocación pasó y pude derrumbarme en un charco de mis propios orines, comencé a llorar desgarradoramente y gritaba por ayuda, cuando Katy entró me dijo -¿Lo viste verdad? ¿Viste a esa cosa?-
No pude mas, y salí de ahí, al llegar a mi casa, tiré todo a la basura, cartas, líquidos, figuras de yeso y todo aquello que me servía para engañar y dar consultas, queme todo y me encerré en mi casa por varios días, aterrada, cuando por fin me atreví a salir de nuevo, mi mente era otra, la gente y el mundo a mi alrededor era otro, diferente, era un día soleado y sentí algo de esperanza, acudí a la iglesia y pedí perdón por todo lo malo que había hecho, acercarme a Dios era ahora mi consigna y así lo hice, de esas pobres mujeres después supe que murieron en circunstancias extrañas, el terreno sigue ahí, enmontado y la propiedad destruida, refugio de malvivientes. Los sentimientos negativos, las envidias causaron todo eso, solo espero en Dios que la cosa que vi en ese lugar, se haya ido .
Basado en un hecho real
Redactado por Eduardo Liñán

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