Historias Extrañas de Miedo

ANONIMO
Cuando estaba cursando el bachillerato, nos pedían como requisito que hiciéramos un servicio social de 6 meses, una institución nos ofrecía terminarlo en un mes, siempre y cuando nos fuéramos a dar clases de verano a un grupo de niños que habían reprobado el ciclo escolar. A una compañera y a mi nos tocó juntas en una comunidad del municipio de Villa de Guadalupe, San Luis Potosí, teníamos que dormir en uno de los dos salones que tenía la escuela primaria.

Desde la primera noche comenzaron las cosas extrañas. Por las noches se escuchaban ruidos y golpes en el techo del salón, como si alguien corriera alrededor y luego subiera al techo y viceversa, resulta que el techo era de dos aguas así que era difícil subir y bajar con tanta facilidad, a veces en la madrugada oíamos golpes en la pared constantes 3 y 3 y 3 golpes cada vez, nos encerramos lo mejor que pudimos, pusimos cortinas y cartulinas en las ventanas para que no nos vieran desde afuera y candado en la puerta. A veces nos rasguñaban las ventanas como si fueran unas uñas muy largas, otras veces se oía todo al mismo tiempo, correr y trepar por el techo a rasguñar las ventanas llegamos al punto de ignorar y no comentar nada de lo que oíamos. Cuando obscurecía, por debajo de la puerta se veían luces brillantes, y a veces lanzaban pequeñas piedritas a la puerta, lo raro ahí era que no vivía nadie a muchos metros a la redonda, solo había una Iglesia en construcción, pero hasta para comer teníamos que caminar 2 kilómetros.

En otra ocasión me estaba duchando, improvisamos un baño en el mismo salón, de repente se viene un olor a flores, era un aroma agradable, le pregunté a mi compañera si se había puesto perfume y dijo que no.

Comenzamos a indagar con los niños de la comunidad y nos dijeron que sus antiguos profesores no se quedaban en la escuela, porque veían cosas por el espejo.

Pero lo peor fue una noche que al igual que en todas no podía dormir, estaba en el catre y a un costado vi una sombra negra como un bulto, lo único que podía hacer era cerrar los ojos y taparme con una sabana para no verlo y me puse de lado, en seguida la sábana con la que me tapé comenzó a resbalarse y sentí una caricia desde la pierna hasta la orilla de mi blusa donde se comenzó a levantar, no quería ni ver de que se trataba pero al levantarme la blusa a la altura del pecho por fin reaccione y me levante y ya no había nada.

No fue la primera ni la última vez que me pasó. Fue un mes terrorífico, al final no supimos que era.

Desde niña he visto y he oído cosas que nos son terrenales, pero en esa ocasión me rebasó, y resulta que mi compañera también tenía ese don o no se como llamarlo, quizás eso desató mas esas fuerzas malignas. Este es mi relato espero les guste o aunque sea les de un poco de miedo, en breve les relataré otros sucesos.

Un pensamiento sobre “Historias Extrañas de Miedo”

  1. mas que un espíritu se dice que todo aquel ser maligno que puede mover o tocar cosas son llamados como entes o algo así el cual poseen una fuerza mayor ala de un espíritu normal,en este caso un ente maligno de un hombre por sus comportamientos asía a ti al tocar tus piernas y mas de esa manera

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