El Jinete Sin Cabeza

EL JINETE SIN CABEZA.

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El Jinete Sin Cabeza

By: Rosita. Tollan, Edo. de México.
La historia comienza a mediados del siglo XIX (19), cuando en tierras mexicanas se iniciaba nuestra independencia, y las rebeliones de los insurgentes (o revolucionarios) contra los conservadores.
Se cuenta que antiguamente una de las calles cercana a mi casa, en ese entonces era un camino real, que conducía a la capital, México, y que se solían dar fuertes batallas entre insurgentes y conservadores, por estos caminos. Uno de los tantos revolucionarios que apoyaban la justicia, las ideas de Don Miguel Hidalgo, y que no querían más esclavismo en nuestro país, era muy conocido entre los soldados conservadores, por ser osado y valiente en el campo de batalla, y comenzaron a sentir un odio inmenso hacia este hombre.
Un día, en una batalla entre estos 2 bandos, los conservadores capturaron de manera muy vil al pobre hombre, quien sólo defendía las causas de la verdad y la justicia; y se lo llevaron cerca de un árbol, mataron a su caballo, y allí le cortaron la cabeza y se la llevaron a la capital para ser exhibida en las calles como advertencia para aquellos que quisieran rebelarse contra el gobierno. Dicen que al regresar a buscar su cuerpo, éste, y su caballo, ya no se encontraban en el sitio donde ellos los habían dejado.
Desde entonces se dice que en las noches oscuras, pasando el viejo camino y el puente llegando al árbol donde lo asesinaron, se pueden oir los golpes de cascos de un caballo, y al jinete buscando su cabeza.
Mi abuelito lo vió, de madrugada, ya que regresaba de su trabajo en una pequeña milpa que quedaba cerca del lugar donde murió el jinete… Oyó cómo se acercaba alguien como si estuviera montando un caballo, sólo lo vió pasar. Llevaba un traje negro de charro pero sin la botonadura de plata típica de este traje, llevaba una capa de color negro, espuelas de plata, y una espada colgada en su cinturón, su caballo era muy grande, y de color negro azabache, pasó con su caballo a todo galope, y se perdió de vista, como si hubiera desaparecido por arte de magia.
Con tal susto mi abuelito jamás volvió a salir a esas horas. Y no ha sido él el único que lo ha visto u oído, también las personas que vivían cerca de ese camino. (Y digo vivían porque cerca de ese camino ya casi no vive nadie, por miedo)

2 pensamientos sobre “El Jinete Sin Cabeza”

  1. habia una vez una niñita que era puta y murio!! jajajajaja
    y luego cuando ya era un fantasma se acostaba con hombres casados y rompia hogares jajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajjajajajajajajajajajajaja y
    fin!!!!!!!!!!!!!!!!

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