El encuentro

EL ENCUENTRO

 

Relato basado en una experiencia real de Ángel Medina
Escrita y Adaptada por Eduardo Liñán.

La historia que te voy a relatar es real. Era el 2004, mis familiares y yo, veníamos del ciudad de Monterrey a pasar semana santa en Tampico. La idea era llegar a la playa e instalarnos en tiendas de campaña, hacer fogatas y en general pasarla bien. Anteriormente habíamos visto muchas familias hacerlo de la misma manera, así que pensamos que sería una buena idea. Sin embargo quisimos alejarnos de todo el bullicio y las demás personas que acampaban en un cierto sitio en la playa cerca del Malecón y decidimos irnos para la playa norte.

No temíamos de la inseguridad ya que éramos muchos y veníamos preparados para cualquier eventualidad que se nos presentara. No recuerdo muy bien en qué zona exactamente nos instalamos, lo que recuerdo es que estábamos a unos metros de una gran torre de departamentos y para nuestra sorpresa también había varias personas acampando ahí. Hicimos amistades, preparamos carne asada, bebimos y en general tuvimos un buen rato, hasta que llegó la hora de dormir. .
Los niños cayeron primero, después las mujeres y nos quedamos los señores a beber y seguir platicando hasta que nos venció el sueño y nos dispusimos a dormir. Seria de madrugada cuando algo me despertó súbitamente, quizás un mal sueño y sentí ganas de orinar. Afuera de la tienda tan solo se escuchaba el sonido de las olas y el viento . Decidí entonces salir y hacer mis necesidades en la orilla. Estaba extasiado con el cielo estrellado y el aire salado que me pegaba en el rostro, aun con el efecto del alcohol cerré mis ojos y el mareo hacia que mi cabeza girara, de pronto y a lo lejos escuche como un siseo. Voltee para ver de donde provenía el sonido y la luna iluminaba tenuemente la orilla y las tiendas, pero podía distinguir unas sombras a lo lejos que parecían escavar en la arena, se miraban como niños porque eran pequeños y delgados. Eso me inquietó por que pensé que mis hijos habían salido a jugar y podrían perderse o algo peor, así que decidí caminar para encontrarme con ellos y hacer que fueran a las tiendas. Caminé unos metros y de pronto aquellas sombras se detuvieron de lo que estaban haciendo al sentir mi presencia. .

Entonces me pareció extraño porque eran 4 personitas las que estaban ahí y parecían verme. Me detuve y aquellas sombras comenzaron a correr para perderse en la obscuridad, una de ellas sin embargo corrió al mar, se introdujo en las olas y desapareció. Eso me angustio por que quizás el niño se ahogaría, corrí y grité para que me hicieran caso y en cuanto llegue al lugar donde estaban ya no podía escuchar o ver nada. Había un hoyo en la arena, Algo no me cuadraba y regresé. En mi camioneta traía una lámpara; pero antes de eso me asomé a la tienda para ver que estuvieran mis hijos y si, estaban los tres durmiendo junto con mi esposa. En mi familia eran los únicos niños así que no me preocupe por los demás; pero iría a investigar. Me subí a la camioneta y comencé a buscar la lámpara en la guantera y atrás de los asientos donde la hallé, cuando eso sucedía, sentí como el aire cerraba la puerta y me puse alerta, mi cuerpo se tensó y sentí un escalofrío cuando vi a través del cristal la sombra de alguien parado afuera y que se intentaba asomar al interior. Sin duda apunté la lámpara al rostro de aquello y la encendí. No te puedo describir la sensación horrible que sentí cuando vi aquello, mi cabeza se entumió y mi corazón comenzó a latir aceleradamente, empecé a temblar. Era una cabeza alargada con un rostro gris y un par de ojos negros enormes que parecían salir de la cabeza, no tenia nariz en cambio tenía un par de orificios y no parecía tener boca. Entonces que supe que todos los cuentos de los seres extraterrestres eran verdad. Me estaba pasando a mí de una manera increíble y aterradora. Me quede ahí un rato iluminando el rostro de aquello, estábamos ahí viéndonos fijamente sin movernos y así como se apareció, de pronto se fue haciendo para atrás para perderse de nuevo en la obscuridad. Sudando a mares y con el corazón acelerado, mi cordura y mi “valor” volvieron a mí, lo primero que hice fue salir corriendo de la camioneta y ver a mi familia en su tienda. Ahí estaban, después corrí de nuevo al vehículo y encendí las luces, eran potentes ya que iluminaban varios metros y mi sorpresa fue mayúscula al ver que había muchos seres pequeños, delgados y con cabeza grande, los ojos de aquellas cosas eran negros y brillaban como canicas, al ser iluminados por la luz corrieron para alejarse y perderse, antes de que pudiera recuperarme de esa impresión, vi otro ser que iba caminando atrás de ellos, pero este era alto, delgado, con la cabeza grande y enormes ojos negros. Mientras caminaba iba volteando a verme, era el mismo que me había espiado momentos antes. De algún modo se desvanecieron y solo me quede ahí un rato sin hacer nada. .

De pronto unos golpes en la ventanilla me espantaron. Era mi compadre que me veía extrañado. No quise decirle nada, ni a los demás por temor quizás, de que se burlaran de mi o que me dijeran que estaba bajo el influjo del alcohol, pero en ese momento estaba alerta, por el susto. Durante esa madrugada permanecí cuidando alrededor, junto con mi compadre el cual seguía bebiendo. Me sentía más “apoyado” con él a pesar de su embriaguez. Durante la noche pude ver como varias luces se levantaban del fondo del mar y se dirigían a las estrellas, supongo que eran sus “naves”. Hasta ese momento fui escéptico de todo eso; pero cuando tienes esa mala suerte de que se te aparezcan cosas, comienzas a creer que en realidad si hay algo afuera. Esa misma mañana nos fuimos de ahí y acampamos cerca del malecón, con más gente alrededor. De esta historia queda este testimonio y te puedo asegurar que es 100% real. Saludos. .

~Angel Medina

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