El adefesio

El adefesio vivía sumido en la confusión desde el día en que se encontró solo en este mundo. El recuerdo más antiguo del adefesio se remonta a cuando aún estaba aprendiendo a caminar, estaba solo en medio de un bosque del Amazonas. Al lado de este había una hoja de un árbol bananero, sobre el cual había una gran pila de frutas. Durante días, el sobrevivió alimentándose de las frutas que estaban a su lado, pero no pasó mucho tiempo antes de quedarse sin provisiones, por lo que no le quedó otra opción que moverse por la selva para buscar alimento. Con el tiempo, el aprendió a valerse por sí mismo, aprendió que criaturas podía comer y cuales criaturas no, que frutas comer y cuáles no, que líquidos beber y cuáles no. Pero este no podía evitar sentir que algo le faltaba, deseaba pertenecer a algún lugar.

El adefesio

Un día el buscaba comida, cuando se encontró con un grupo de babuinos, se parecían mucho a él, aunque los babuinos tenían cuerpos más pequeños y estaban cubiertos de pelo, tenían rostros similares ha este.

El pensó que había encontrado su lugar en el mundo, con dicha se acercó a los babuinos, pero estos al ver lo se pusieron muy agitados, y mientras aullaban, comenzaron a arrojar rocas y palos al adefesio. El herido, trató de escapar, pero los babuinos lo persiguieron por la selva lanzándole rocas. Los babuinos finalmente dejaron de perseguir al adefesio cuando este cayó por un acantilado.

El quedó atrapado en un enorme agujero había quedado seriamente lastimado, pero seguía con vida. Pasaron semanas antes de que el estuviese completamente sano, en ese tiempo se había alimentado de gusanos, escarabajos, ratas y otras criaturas rastreras.

Cuando el salió del agujero, lo primero que notó fue que una nube de humo se elevaba en el cielo. El nunca antes había visto ni el fuego ni el humo, por lo que sintió mucha curiosidad. El camino durante un buen rato en dirección al humo, hasta que encontró su origen. Una tribu de humanos en taparrabo estaba cocinando un ciervo, el al verlos, notó que los humanos se parecían mucho a él, el cuerpo de los humanos carecía de pelo, al igual que el cuerpo de el, y ellos tampoco tenían cola. El pensó en acercárseles, pero no quería ser perseguido por ellos al igual que los babuinos, así que se alejó.

El esperó a que uno de los humanos se alejase del grupo para observar la reacción del individuo, no pasó mucho antes de que dos mujeres dejasen el grupo para ir a buscar agua. El esperó a que las mujeres estuviesen lejos para acercarse a las jóvenes muchachas, y estas, al verlo, reaccionaron de una forma que el no se hubiese esperado. Las muchachas tenían miedo en sus ojos, pero no escapaban, sino que se pusieron de rodillas y le alabaron al tiempo que decían “Ranapuma” lo que significa demonio en la lengua de los amazónicos.

La gente de la tribu no le permitió al adefesio quedarse en la aldea, pero todos los días le llevaban comida y vestimentas a su agujero. Sin embargo, el aún no estaba contento con esto, él no quería ofrendas, quería ser aceptado, por lo que decidió que trataría de ganarse la simpatía de la tribu.
Un día, el dormía en su agujero, cuando algo pesado cayó a su lado. El despertó, y entró en pánico al ver que era una persona herida, tenía los tendones de los brazos y piernas cortados. El no comprendía que estaba sucediendo, trató de abandonar su agujero, pero una reja hecha con gruesos troncos bloqueaba su camino, le habían encerrado.
Los meses pasaron y el aún no podía abandonar el lugar, y no solo eso, la tribu ya no le ofrecía fruta como tributo, solo personas incapacitada para moverse. El no tuvo otra opción que alimentarse de la gente que le arrojaban. Pero el no conocía el concepto de la muerte, y no lograba comprender lo que sus indefensas víctimas le decían, por lo que se comía a los sacrificios mientras estos aún estaban con vida, no los mataba antes de comenzar a devorarlos.

Un día, sucedió algo extraño  afuera del agujero, el  podía escuchar los sonidos de una batalla en el exterior de su agujero. No pasó mucho tiempo antes de que decenas de cadáveres y gente herida comenzase a ser lanzada dentro del agujero del adefesio. Al parecer una tribu rival había atacado a la tribu que mantenía encerrado al adefesio, y había arrojado a los muertos y heridos al agujero sin saber lo que había allí.

El quedó sepultado bajo una pila de gente moribunda y murió asfixiado, pero ese no fue su fin. Durante las noches siguientes, el miedo y el rencor de la gente moribunda comenzaron a fluir dentro del agujero y se canalizó en el cadáver de el, dándole así nueva vida. Pero el ya no era una criatura pacifica como lo había sido en el pasado, estaba lleno de ira, odio y violencia. El no solo se había convertido en una criatura maligna, su cuerpo también había sufrido cambios drásticos tras su muerte y resurrección, las enfermedades habían tornado su piel oscura, y su cabello blanco, y su musculatura había aumentado considerablemente.

Haciendo uso de su nueva fuerza, el destruyó las rejas que lo mantenían prisionero, y durante la noche, asesino a los que habían atacado la tribu del adefesio, y los devoró sin piedad.

Desde entonces, el ronda por los bosques del Amazonas, convertido una criatura que no está ni viva ni muerta. Portador de enfermedades, el generalmente se mantiene alejado de los humanos, pero que de vez en cuando abandona las sombras del bosque para raptar algunos hombres, niños y mujeres, con el fin de devorarlos mientras estos siguen respirando.

 

Autor:  solomonozmund

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