Schtroumpfette

Buenos días, tardes o noches, dependiendo del momento en que vean esto.

El relato que voy a contar a continuación es algo que le pasó a mi esposo cuando él tenía aproximadamente unos 14 años, actualmente él tiene 24.

Él me relata que una noche despertó de la nada, de esas ocasiones en que sientes que es por algo o alguien, entonces volteó y en el momento en que abrió los ojos dice que vio frente a él a algo similar a una personita la cual describe como muy fea, medía unos 30 cms aproximadamente, de piel de apariencia beige oscuro tirándole a café claro y toda arrugada, no tenía ropa pero estaba muy peludo y que el pelo estaba de la raíz muy similar al color de la piel pero se iba oscureciendo con el largo y con orejas puntiagudas y grandes.

Dice que su primera reacción fue pensar “estoy soñando” y se acomodó para volverse a dormir, fue ahí cuando reaccionó “no, si estuviese soñando no estaría pensando que lo estoy” así que volvió a abrir los ojos y ahí seguía el pequeño ser, dice que no intentó hacerle daño ni nada por el estilo, que sólo se le quedaba viendo mientras sonreía pero por lo mismo de que estaba feo su sonrisa se veía macabra.

Sintió miedo pero miedo por ver algo desconocido para ti, a la vez que algo que le decía “no te va a hacer daño” así que optó por mejor intentar dormir así que le dio la espalda y después de un rato volvió a mirar, dice que ahí seguía, nunca se movió ni cambió de posición más que la cabeza la cual movía para verlo mejor y en ningún momento dejó de sonreir, al fin logró conciliar el sueño y ya no supo más de él.

Me cuenta que nunca volvió a ver al ser y si bien en la casa pudieron escucharse ruidos o ver sombras que pasaban corriendo que eran de esas cosas que mejor prefería ignorar, llegó a sentir cómo algo se subía a la cama pero ya no llegó a ver nada.

Años después, cuando él tenía unos 19 años mi suegra la contó que una noche ella sentía cómo algo se subía a la cama y se le subía a ella, como queriendo jugar o molestar y ella lo único que hacía era quitarlo y dicrle “no” pero sin abrir los ojos en ningún momento ya que estaba muy cansada, siempre que lo hacía sentía como eso se volvía a subir a la cama y volvía a subirse encima de ella hasta que llegó un momento en que se hartó y gritó “¡QUE NO!” mientras aventaba a lo que fuera con fuerzas, en ese momento ella pensó “quizás fue alguno de los gatos” pero después algo le hizo click “pero ya no tenemos ningún gato” haya sido lo que haya sido jamás lo vio y jamás volvió a ocurrir algo así.

Espero que hayan disfrutado del relato, hasta luego.

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